YA ES PRIMAVERA

La primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Vale, eso de que ha venido está aún por ver,  porque llevamos un mes de abril locuelo,  y después de un día estupendo de sol, tenemos dos de viento y lluvia, que ríete tú del mes de enero.

Pero como esos grandes almacenes de nombre anglosajón han sacado su anuncio y dicen que ya es primavera, pues vamos a dedicar la entrada a esa maravillosa patología típica de esta época que es la alergia al polen o la mal llamada fiebre del heno.

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GRACIAAAAAAAS

Hoy es un día importante para la boticaria desquiciada.

Si me seguís desde el principio, sabéis la historia de este blog, pero en deferencia a aquellos lectores que no hayan tenido tan agradable privilegio, voy a contar brevemente cómo aconteció mi llegada a la blogosfera. (Los que ya lo sepan, que se salten este párrafo, o no, que igual no han estado atentos y se han perdido algo, yo que sé. Lo dejo a vuestro libre albedrío).

Una hija cansina es como la gota que cae en la roca día tras día y que termina horadándola. Así , sus peticiones repetidas: “mamá quiero un blog, mamá, vamos a abrir un blog, mamá, venga, que yo cocino muy bien, y quiero un blog”, consiguieron que un día le dijeras (con la boca pequeña, eso sí, porque pensabas que aquéllo iba a ser flor de un día, y lleva ya 1.000.000 de visitas a sus espaldas) vaaaaaaale, hazte un blog.

No contenta con eso, te enroló en su aventura en forma de traductora oficial, es decir, que ella escribía la entrada en inglés y luego tú tenías que hacer la versión española del asunto, aportando tu salero y gracejo particular. Pero el ritmo de publicación de la nena era imposible de seguir para ti (tres entradas semanales, ahí es nada), con lo cual decidiste tirar por la calle de enmedio y abrir tu propio blog, que para eso ya tenías ahí a tu cohorte de seguidores que te empujaban a emanciparte, y de los cuales, la principal instigadora fue Yeste.

Así, en octubre de 2013 vio la luz este blog, con una entrada de título revolucionario: Independencia.

A partir de ahí, fue un no parar. Los seguidores se multiplicaron, los comentarios y los fans consiguieron que una servidora pasara de tener un ego talla 0 a gastar uno de proporciones colosales. Me fui creciendo y hasta me creí lo de que escribía bien.

Con todo, lo mejor de esta aventura ha sido el camino. Y el camino sois vosotros, los que estáis al otro lado de la pantalla leyendo estas letras, los que comentáis y los que leéis en silencio, los que os reís con mis bromas y los que pensáis que más me valdría estar calladita. En este viaje he comprendido que no solo de amigos 1.0 vive el hombre, porque desde que escribo aquí he descubierto que la amistad 2.0 no es un mito, existe. Y que esos amigos 2.0 son reales, como he podido comprobar en alguna ocasión, y que si eres constante y cansina, conseguirás que parte de esos amigos 2.0 se conviertan en familia 2.0.

Y si no, que se lo digan a mi grupo de Telegram, que se ha convertido en estos meses en un imprescindible en mi vida. Ahí están siempre que los necesito, sea para compartir un alegría, para llorarles en el hombro, para echar unas risas, unos martinis, cambiar el mundo….

Si no hubiera sido por ellos, esta aventura en la que hoy me embarco no hubiera tenido lugar. Era una entelequia, algo en lo que yo pensaba de vez en cuando pero que no me veía capaz de hacer. Gracias a su apoyo, a sus ideas, a sus ánimos, este proyecto ve hoy la luz. Mundibotica es un hecho.

Gracias a Ana, Covadonga, David, Jatz, Mandi, Sugus, Yeste y (si ellos me lo permiten) a mi hada madrina Dolega, que ha sido la artífice que se ha currado todo el tema técnico de la tienda. La que ha soportado mis tecnolerdeces, que me ha tenido que repetir hasta la saciedad algunos conceptos (SEO de mis amoreeeees), y la que, con más paciencia que el santo Job, me ha hecho la tienda más bonita del mundo mundial.

Ellos son parte de este proyecto que hoy nace. A ellos les debo el haber sido capaz de cumplir un sueño en que he puesto toda mi ilusión. Que sólo les ha faltado nombrarme “boticaria del año”, y con amigos como estos, todos los proyectos tienen que salir bien.

Y a todos los demás que me estáis leyendo, mis gracias infinitas también. Porque sois los que dais sentido a este blog, a estas palabras que intento os hagan pasar un buen rato mientras las leéis.

A partir de ahora, la boticaria desquiciada tiene que volverse más seria. En la tienda encontraréis un blog con consejos y recomendaciones, pero éste será nuestro rinconcito y de vez en cuando me pasaré por aquí para que echemos unas risas, los desquicies no se curan así como así.

Y hoy, como en la primera entrada que publiqué,  y sin que sirva de precedente, os voy a poner un video musical con una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Qué coño, con mi canción favorita de todos los tiempos. Aquí está, y una vez más,

 

GRACIAS