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The last bee

Flanagan oía estupefacto la conversación, podía escuchar amplificado incluso el sonido al otro lado de la línea telefónica:

-Granja Sam Francisko, dígame.

-Buenos días, pónme con el jefe, Mari Pili.

-Te paso.

-Jefe, que ya está hecho el trabajo. El Flanagan de los cojones y las abejas de mierda ya han pasado a mejor vida.

-Muy bien muchachos, ahora podemos seguir con el plan. Ya estaba harto de la miel y el envase antigoteo, al principio fuimos innovadores, pero luego con las marcas blancas de los huevos ya no teníamos cuota de mercado. Y si yo no vendo miel, aquí nadie la vende, hombre ya.

-Bien dicho, jefe. ¿Pero ahora a qué nos vamos a dedicar?

-Pues mira, buena pregunta. Estaba yo pensando si sería rentable la trata de topillos. Me han dicho que hay por ahí desalmados que se dedican a exterminarlos, así que seguro que como van a escasear los precios se van a poner por las nubes. Voy a ir madurando la idea, que seguro que tiene futuro. Y nada, chicos, enhorabuena por vuestro trabajo y en cuanto tenga un plan os llamo.

-Hecho, jefe. Usted sí que tiene buenas ideas y no el gilipollas del Flanagan que ahora estaba dedicándose a buscar una cura contra el cáncer, ya te digo.

A Flanagan un color se le iba y otro se le venía. Una vez descubierto el motivo principal del exterminio de abejas, la cosa pintaba aún peor. Se sintió desfallecer y buscó con sus ojos de abeja un lugar donde reposar. Entre los pinos vislumbró unas cajas cuadradas de color verde que parecían estar aguardándole. Eran unas colmenas ya en desuso, debían estar abandonadas desde el comienzo del exterminio. Hacia allí dirigió su cansado vuelo y cuando parecía que se iba a desmayar sobre un lecho de agujas de pino sin conseguir su objetivo, se dio cuenta de que no estaba solo. Inclinado sobre una de las colmenas vio a su inseparable compañero de fatigas en el laboratorio de investigación: el reputado científico Dionisio Mcfly, conocido mundialmente como Dioni el Mosca. Por unos momentos de pánico pensó que su nueva mente abejil le estaba jugando una mala pasada y parpadeó repetidas veces (a pesar de ser una abeja, en la transformación había conservado sus párpados y las frondosas pestañas por las que siempre suspiraba Merikeit, la naturaleza es sabia y esos caracteres genéticos merecían prevalecer). Después de unos segundos se dió cuenta de que Dioni era real y raudo y veloz se dirigió hacia él. El Dioni se sobresaltó al verse frente al apuesto abejaruco Flanagan, pero astuto como era, rápidamente reconoció a su viejo amigo.

Tras los abrazos de rigor, un poco incómodos debido a toda la pelusilla que recubría a Flanagan, éste se dispuso a ponerle al día de todo lo que sabía, pero el Dioni le hizo callar con rapidez porque delante de ellos estaba la solución a todos los problemas.

Según le contó, llevaba días recorriendo todas las colmenas abandonadas en un radio de 1000 km a la redonda, y en algunas de ellas había encontrado, escondidas en un rincón apartado, a varias abejas reina que habían conseguido sobrevivir haciéndose las muertas. Hasta el momento había encontrado 354, pero la cosa prometía. Parece ser que la abeja reina es una experta en eso de hacerse pasar por muerta, y por eso había tantas. El problema es que los zánganos se habían dejado morir y no quedaba ni uno, y ahí radicaba el problema, no había manera de que se reprodujeran. Por eso el Dioni seguía buscando para ver si encontraba alguno para poder comenzar con la procreación. Flanagan suspiró y miró fijamente al Dioni. Éste le devolvió la mirada y entonces se hizo la luz en su cabeza: ¡Estaban salvados!

-Flanagan, ¡LO TENGO!

-¿Qué es lo que tienes?

-Ahora te lo cuento. De momento, vámonos para la farmacia que tenemos que aprovisionarnos de viagra, que te va a hacer falta, so zángano.

Para volver al inicio de la historia, aquí tenéis el enlace:

-http://nonperfect.com/the-last-bee/punto-de-partida-la-abeja-de-los-huevos/

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16 pensamientos en “The last bee

  1. jajajjajajja AY por Dios, que mañana llevo de reirme jajjajaj
    Me duelen las mandíbulas, te lo juro.
    Ha quedado realmente increíble, es descacharrante total. 😛
    Eres genial, hermosa 😛
    Sigo…
    Besazo

  2. esto esta genial, lo bueno de Flanagan es que podrá repoblar el mundo de abejas, bueno no quería decir eso, no del todo, la verdad es que me divierte todos los giros que toma la historia de un lugar a otro, no tiene uno idea con lo que se va a topar y eso lo hace aún más divertido, la he pasado como se dice por acá de poca madre y eso me gusta mucho

    abrazos querida

  3. Me parto, con lo de los párpados y las frondosas pestañas, he visualizado “talmente” al Flanagan Abejaruco abriéndolos y cerrándolos lentamente, cual Diva!!! ja, ja…

    Trabajo envidiable le queda a Flanagan, 🙂

    Besos.

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