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Sacrificios de madre

Érase una vez una niña (hija única) con padres hiperprotectores. De tal modo que nunca se fue a ninguno de los viajes típicos de fin de curso, ni en el colegio, ni en el instituto ni por supuesto, en la Universidad. Tampoco estudió idiomas porque eso suponía viajar fuera de España y eso a sus padres les parecía el acabóse.

Llegó el amor a su vida y dio con un apuesto varón lleno de virtudes pero entre las que no se encontraba la afición a los viajes. Así que transcurrió su juventud y llegó a lo que digamos es mediana edad (pero de muy buen ver, eso sí) sin haber pisado sus pies nunca un aeropuerto.

La feliz pareja se reprodujo, y llegó un día en que decidió que a sus hijos no les iba a ocurrir lo que a ellos, así que decidieron enviar a su hija mayor a pasar unas semanas en Irlanda, con el fin de que la joven perfeccionara el alto nivel de inglés que ya tenía, fruto de su facilidad para los idiomas (heredada de su madre, of course).

Pero los padres pensaron que mandarla en un grupo de estudiantes organizado en el que todo estaba incluido, viaje, estancia, curso…. aparte de ser demasiado oneroso para la economía familiar (cosa que luego se demostró que salió el tiro por la culata), impediría a la joven hablar todo el rato en inglés puesto que se relacionaría con todos los españoles del curso. Así que la madre se dispuso a buscar otra alternativa y encontró una página web en la que las familias de acogida ofrecían sus servicios y entabló relación e-epistolar con varias de ellas. Encontró una que le pareció idónea y mantuvo una conversación vía skype en la que se concretaron los términos de la acogida.

Quedaba sin embargo el tema del transporte aéreo, así que como la joven tampoco había viajado nunca sola se barajó la idea de utilizar la compañía Iberia en la que se ofertaba un servicio de acompañamiento para menores en el que personal de la aerolínea acompañaba a la joven en todo momento desde que los padres la dejaban en el aeropuerto hasta que la recogía el adulto responsable en la ciudad de destino. Pero los padres no estaban totalmente convencidos.

Hasta que un día el padre hizo una pregunta a la madre y la conversación transcurrió más o menos en estos términos:

-¿Por qué no te vas tú a llevarla?

-¿Yoooooooo????????? ¡Que llevo sin viajar sola desde que me iba a Valencia en tren!!! Y eso eran 200 km por tierra, yo, que siempre he dicho que si me subían drogada a un avión y me despertaba en Alburquerque (Nuevo México, no Extremadura), un suponer, me dispondría a buscar casa y trabajo, porque yo ya no regresaba de nuevo a España….Ni lo pienses, que aparte de llevarla, luego tendría que volver sola, y me daría un pasmo. Ni hablar.

Así quedó la cosa. Pero la mente de las mujeres, ya se sabe, maquina que es un gusto. Puede que el padre ni volviera a pensar en ello, pero la madre no dejó de darle vueltas a la idea. Así que tras varios días de discusiones ella misma con su conciencia, cual angelito y demonio cuchicheándole en la oreja, empezó a pensar: ¿y por qué no me voy con ella, cogemos el avión, la familia la recoje en el mismo aeropuerto y yo me espero allí mismo a coger otro vuelo y regreso el mismo día? Mientras, el demonio pequeñajo decía: ¿qué sentido tiene viajar a Dublín y no salir siquiera del aeropuerto? Así que su cabecita pensó: Pues me quedo una noche en un hotel cercano al aeropuerto y al día siguiente regreso. Pero tampoco parecía buena solución. Recordó todos los libros que había leído ambientados en Irlanda y lo mucho que le apetecía conocer aquéllos parajes. Así que se dijo: ¡qué cojones! Me cojo el fin de semana y pasamos las dos allí un par de días hasta que la familia la recoja.

Aquéllo suponía un sacrificio enorme para la madre. Obsérvese que ella no había salido nunca de su patria y mucho menos en solitario, siendo responsable de otro ser, en este caso su hija. Máxime siendo que iba a ser la joven la que tendría que hablar y relacionarse con los irlandeses puesto que el inglés de la madre dejaba bastante que desear.

Pero una madre es una madre, y ella estaba dispuesta a sacrificarse lo que hiciera falta por la sangre de su sangre.

Así que prepararon las maletas y allá que se fueron ambas dos. Pasaron el fin de semana en Dublin y la madre regresó afligida a España dejando a su hija en manos de una desconocida.

Cuando llegó a España, visto que su sacrificio la había hecho más fuerte y la había realizado como mujer, le espetó a su esposo:

-Mira, yo creo que ya que estoy puesta, voy a ir a recogerla, no vaya a ser la trampa que tenga algún problema en el aeropuerto y por lo que sea no le dejen salir de allí como es menor, que aunque lleve ese papel que hizo la Guardia Civil, ya se sabe que los papeles los carga el diablo, y lo mismo nos la dejan allí en el aeropuerto cual Tom Hanks en “La terminal”. Así que no te preocupes, que si hay que ir, se va.

El padre no se opuso. Así que dos semanas después, la que juraba y perjuraba que jamás se subiría en un avión, tomaba el tercero de su vida. Al que seguirían el cuarto, el quinto, y así hasta ocho puesto que al año siguiente sus ganas de martirio se habían agudizado (recordemos que cada vez que la madre volvía de Irlanda sentía que estaba mucho más realizada, dónde va a parar, y con una gran fortaleza interior) y volvióse a repetir la historia: dos viajes de ida y dos de vuelta, para llevar y recoger a la nena. Eso sí, ese año, con el fin de perfeccionar su lado masoquista, alargó la estancia unos días más puesto que le parecía que con dos fines de semana el sacrificio no era lo suficientemente profundo. No en vano, cada vez que llegaba de su viaje se ponía, cual hormiguita, a ahorrar tacita a tacita para poder costearse su martirio.

Este año, a menos de un mes de su particular ofrecimiento en el altar del sacrificio, ya está preparando todas las cosas. En esta ocasión, además, se lleva a su churumbel mediano. Y dado que la mayor ya va a ser mayor de edad, renuncia a su viaje para recogerlos y dejará que vengan ellos solos. Eso sí, para que el penaero no sea en balde, en el viaje de ida se ha reservado casi una semana, porque ir pá ná es tonteria, así que, qué menos que seis días para poder martirizarse con ganas.

Y para que todos los que esto leen tengan constancia de que es una historia real en la que nada se está exagerando, la que esto escribe se dispone a colgar pruebas de lo que dice, en la que se refleja la sordidez de los paisajes que tuvo que “disfrutar” durante su estancia en la isla verde durante los dos años anteriores, así como las caras de angustia y desesperación que reflejaban el inmenso sacrificio que una madre hace por sus hijos. He dicho.

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37 pensamientos en “Sacrificios de madre

  1. Pues con tanto sacrificio te vas a quedar en los huesos, mejor será que te tomes tres o cuatro cervezas más de esas de la foto no te vaya a quedar la barriga en sumida 😉 Biquiños!

  2. Jajajaja, me parto de risa contigo… lo que no entiendo es cómo pudiste hacer semejante sacrificio!!! Yo directamente me hubiese quedado allí a hacer la estancia con ella, así te hubieses ahorrado dos viajes. 🙂
    Besos,

  3. Si es que luego estos hijos no saben valorar los sacrificios que hacemos por ellos, porque estoy segura que por tí, vamos que no hubieras puesto ni siquiera un pie ya no en el avión casi que ni en el aeropuerto, todo sea por estos niños!!!
    Besines

  4. Ole por esos sacrificios!! nada más que de sufrir y de sufrir, jajajajaja.
    Yo le cogí el gusto a viajar desde pequeña, que mis padres sí me dejaban irme fuera en el verano, y te diré que sale carísimo (siempre hay algo a lo que agarrarse para consolarse).
    La verdad es que me encanta ese cambio de aires, de escenario y de todo, cuando vas a otro país, me alegro de que llegara tu momento aunque fuera tarde y vía sacrificio maternal ;o).
    Un beso

    • ¡Carísimo!!!!
      Pues no te digo que yo empiezo a ahorrar para el año siguiente en el momento en el que pongo el pie en Barajas!!!! Yo que quería ahorrarme unos dineros, y luego me sale más caro con mis billetes, y el hotel, y las compras, ¡ay las compras!!!!
      Pero ¡ME ENCANTAAAAA!!!!!!!!
      Besos.

  5. Jajaja, las de la cerveza han sido definitivas. Se te nota la cara de angustia, sacrificio y las penurias pasadas. Que tia!!!! Menuda penitencia te has montao.

    ¿Sabes que mis padres hiperprotectores nunca me dejaron viajar y que a día de hoy todavía no he cogido un avión? A duras penas el año pasado por fin pisé suelo extranjero cuando fui a Venecia, pero en coche. Temblando estoy de verme dentro de unos años teniendo que hacer un sacrificio semejante por mi seta. Que dura nuestra vida, que dura!!!!!

    • Joder! Si yo pensaba que era la única que quedaba (junto con mi marido) que nunca había subido en avión!!!!
      Tú vete preparando con la seta, que este cilicio se lleva con mucho gusto!!!
      Sabía que las fotos de la Guinness iban a impactar, jajaja.
      Besos.

  6. Por las imágenes me doy cuenta que ha sido y seguirá siendo un sacrificio de lo buenos 🙂
    Te entiendo porque yo soy igual que tú, una mamá gallina, que con la boca chica digo:- No, ufff no sé, y ya tengo la maleta hecha jajajja
    Sigue sacrificándote niña, al fin y al cabo es lo que nos vamos a llevar.
    Muackisssssssss

  7. Y si hay que beber cerveza, se bebe. Qué no hará una madre por su hija. ¡Qué mujería de bien! (Digo yo que si se dice “hombría de bien” se podrá decir “mujería de bien”).
    Yo hasta los cuarenta tampoco había subido a un avión y sin embargo ahora ya llevo unos cuantos.
    Gran entrada, boti.
    Besos.

    • Pues claro que se puede decir!!! ¿O acaso no he metido yo en mi perorata alguna que otra redundancia, como “ambas dos” para dar más énfasis a mi discurso?
      Y claro que hay que beber cerveza, si no, ¿dónde queda el sacrificio, jeje?
      Besos.

  8. Oye, que después de verte esa cara de sacrificio, hasta me has hecho replantearme mi actitud con mis hijos. Pues si yo para que se hagan libres les dejo libremente ir a un campamento, aquí cerquita of course, y consigo que no se acuerden de mí ni para llamar y decir que están bien, a partir de ahora voy a cambiar. Que estos niños míos están muy desarraigados, y lo que necesitan es que su madre les acompañe, no vaya a ser que se sientan solos. A ver cómo le voy metiendo la idea en la cabeza a marido…

  9. jajajajajajaja

    He leído tu entrada con el corazón encogido y cuando he llegado al final y he visto esa carita de sufrimiento con esas pintas de Guiness, he roto a llorar. Eres un ejemplo para todos los padres del mundo mundial con ese sacrificio sin parangón en pos de tus hijos.

    No sé si he conseguido que se entienda el comentario, sigo con los ojos llorosos …

    • Yo sabía que era un post duro que igual hería susceptibilidades, pero tenía que compartir mi experiencia y que todos los padres del mundo aprendiérais cómo se puede uno sacrificar por los hijos y así crecer más como persona humana!!!!
      Cuidado con los teclados, que si se mojan mucho se estropean. 😛
      Besos.

  10. Ayyyyy!! Donde estemos las madres abnegadas y sufridoras que se quiten las demás… Nos ha gustado un montón esa maravillosa forma de “realización”, aunque yo no la he puesto en práctica nunca (mi vástago ya “vuela” solo hace tiempo)… Y a las fotos me remito lo que, efectivamente se sufre… 🙂
    Lots of kisses!!

  11. Uy sí, yo te veo una cara de sufrimiento que pa qué!
    Pues mira, yo también tuve una madre protectora, no hiper, pero sí bastante, pero me lo pasé por el arco del triunfo. Cierto es que cuando yo empecé a viajar sola iba semi-acompañada de mi familia rusa, pero nunca me olvidaré que para ver a un novio griego que tuve con 18 me hizo apuntarme a un viaje organizado que no conocía a nadie porque SOLA no me iba a dejar ir a verle… Sí, vale, ahora la entiendo…jajaja.

    Por cierto, además de la cara de pena que te veo con las birras, las fotos, preciosas.

    Besazo

    • Como le decía a Pater, este es un post duro, pero imprescindible para todo padre que se precie, el sacrificio por un hijo nunca es suficiente!!!!
      Incluso si hay que beber Guinness, pues se bebe!!!! La procesión va por dentro!!!
      Tengo ya unas ganas de martirio este año que no veas. Todo sea por los hijos. 😉
      Besos.

  12. ¡Hola, María José!! Me he reído mucho con tu historia real y he recordado que yo fui una adolescente, que como tu hija, solía pasar los meses de julio (durante unos cuantos años) en Oxford (Uk) y precisamente de allí tengo historietas como para escribir algún capítulo divertido… Pues, ¿qué quieres que te diga? que haces muy bien en “sacrificarte” e ir a Irlanda. A mí me ocurre lo contrario que a tí, siempre me ha apasionado viajar y he viajado bastante; de hecho, ahora que no viajo nada, entre los niños y la crisis, lo echo TERRIBLEMENTE de menos!!!!
    Ah! Y ten cuidado, que viajar engancha y ya te veo sugiriendo a tus retoños que prueben con otras variantes del inglés u otros idiomas, que visiten otros países y ofreciéndote tú a llevarlos…

    Happy to see you´re back!!!
    Un besito,
    Marta (“Sweet & Home la Vida es Dulce”)

    • Hola Marta,
      No creas, el hecho de no haber viajado nunca sola me ha hecho muy miedosa y si me atrevo a ir a Irlanda es porque el aeropuerto y las ciudades no son muy grandes y me manejo bastante bien, pero no me atrevería a ir, por ejemplo, a Londres. Ahí sí que ya me daría mucho miedo el no saber comunicarme bien, es una de las cosas que más me agobia. Aunque cuando hago los viajes para recoger a Consuelo siempre me tengo que defender yo sola hasta que la recojo en la ciudad donde esté y no he tenido nunca ningún problema, pero el hecho de pensar que puedo tenerlos me agobia bastante.
      De todos modos, espero con mucha ilusión cada viaje y este año quiero que sea especial porque también se viene el mediano, y estamos las dos con muchísimas ganas de enseñarle Dublín.
      Besos.

  13. Ya sé que no hemos tratado anteriormente, pero un servidor es muy servicial. A mí Irlanda me gusta, Speako inglish a litle y me muevo bien en aeropuertos. Vamos, que si tienes que enviar a algun menor a Irlanda ya me ofrezco. Sólo te cobro el billete y las birras. Y si ese menor va con acompañantes de mi edad del sexo opuesto al mío, que hasta les acompaño por las noches y por los tuburios no se vayan a ir por sendas de perdición. Si ya lo dice Inma, que soy todo un caballero (¿o dijo tío jeta?).No sé.
    Espero hayas disfrutado Dublin. El próximo sitio “para que envíes a alguien” te recomiendo Berlin.
    Un beso

    • Jajaja! Lo de Berlín ya lo ha intentado Consuelo, a ver si colaba, porque hace un par de años nos apuntamos las dos a clases de alemán, pero en segundo nos quitamos, que la profesora era una petarda, así que lo poco que aprendí ya se me ha olvidado. Claro que si vamos a llevar un guía tan apañao no necesitamos más!!!
      Besos.

  14. Ay, qué me gusta leerte! Qué me puedo reír! La primera vez creía que ibas a decir que contratarías al personal de Iberia para que no te dejara a ti sola tampoco!!! Pero, chica, genial, envidia sana de esos sacrificios, solo una madre sabe lo que cuestan, jajaja

    Besos!!!

  15. Pingback: Copiando, que es gerundio | La boticaria desquiciada

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