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The microwave riders

Aviso a navegantes: hoy toca entrada ñoña.

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¿Cómo resumir en unas líneas tus 16 años?

Parecía cosa de magia, tantas pastillas, inyecciones y visitas al médico que fueron necesarias para traer al mundo a Consuelo, y sin embargo cuando una tarde de agosto me hice un test de embarazo, ahí estaba la prueba de tu existencia. Rápidamente me tumbé, porque como era usual en cada uno de mis embarazos, estaba manchando y no quería que se interrumpiera prematuramente lo que ya había comenzado.

Esta vez, sin embargo, no fueron necesarios los tres meses de reposo absoluto que tuve cuando estaba esperando a tu hermana. En un par de semanas me dieron permiso para hacer vida normal y todo tu embarazo transcurrió apaciblemente y sin complicaciones más allá de tener alrededor a una niña de un año que hablaba por los codos.

Es curioso, con lo que a mí me gustaba estar embarazada, solamente tengo una foto de cuando lo estaba de Consuelo, pero nada más, así que los recuerdos de tu embarazo son fugaces, como flashes independientes en una línea de tiempo y que no sabría enfocar en un momento concreto.

Un peto marrón incomodísimo con el que me pasé la mayor parte del embarazo, un abrigo verde que aún pulula por ahí, los jerseys azules que tejí, el calor que pasé ese invierno a pesar de lo friolera que yo era…

Me ingresaron tres días antes de que vineras al mundo porque tenía la tensión alta, recuerdo que la noche antes de dar a luz me comí un bollycao que me trajo papá (creo que es de los pocos que me he comido en mi vida, si no el único). La chica de la cama de al lado llevaba varios días fuera de cuentas y también se comió otro. A las cuatro de la mañana me desperté: se la llevaban al paritorio porque habían empezado las contracciones. Al darme la vuelta en la cama me di cuenta de que yo también rompía aguas y entonces me llevaron a monitores y allí estuve unas horas hasta que tu corazón empezó a latir lentamente y la matrona se asustó. Rápidamente me llevaron a dilatación y comenzó la agonía de la oxitocina para acelerar las contracciones. El monitor que las medía no funcionaba y no las registraba, así que cada vez que la matrona entraba le daba un poco más al gotero de oxitocina pensando que no me estaba haciendo nada. Y una mierda. Las contracciones se sucedían empalmando tres cada vez hasta que me quedaba unos segundos sin dolor. No, no había epidural.

A las doce menos cinco atravesábamos el pasillo hacia el paritorio. Recuerdo que miré el reloj al pasar por delante y pensé: la hora del Ángelus, por favor, que haya nacido a las doce, que ya no aguanto más. Y así fue. Dos empujones y estabas fuera. Papá dijo que eras igual que Consuelo. Cuando te pusieron encima de mí después de limpiarte un poco te habían hecho la raya en el pelo, tanto tenías (el abuelo se pasó todo el tiempo que estuvimos en el hospital pensando que nos habían dado el cambiazo con unos gitanos que había en la habitación de enfrente). No tenemos fotos de cuando naciste, la cámara se la habíamos dejado a tu tío para el viaje de fin de curso a Praga y dijo que se la habían robado (yo siempre pensaré que la perdió pero dijo que se la robaron para no quedar tan mal….).

Fuiste un bebé ejemplar, no lloraste hasta que tenías tres o cuatro meses, jamás tuviste cólicos, pero no consentías tomar biberón. Cuando tenías cinco meses empecé a trabajar y la abuela pasaba horas intentando darte el biberón sin conseguirlo. Solo querías tu teta, y por supuesto, tampoco querías chupete, como tu hermana. Vosotros siempre habéis gastado de los vuestro: los tres os habéis chupado el dedo para mi gran desesperación.

Siempre has sido el más mimoso de los tres, aunque ahora me das menos besos, y los que me das pinchan. Pero ahora ya tienes a quien dar más besos, y aunque sabes que no me gusta porque creo que eres muy joven todavía, he de reconocer que ahora estás más responsable, más maduro, más “suave”. Eso no quita que se me encogiera el corazón cuando me dijiste (con cara de cordero degollado) que había una amiga con la que ibas a quedar a merendar, pensé que ya te estaba perdiendo un poco. Pero las cosas son así, estáis creciendo sin que casi me dé cuenta, ya me sacas la cabeza y me da una pena infinita ver las fotos de cuando eráis pequeños porque todo ha pasado demasiado deprisa.

Inma escribía un día que ojalá fuera posible conservar esos recuerdos y traerlos al presente, que volviérais a ser pequeños pero sin dejar de ser mayores, como si hubiera dos universos paralelos: uno el presente y otro que volviera a revivir toda vuestra infancia, porque ahora con el paso del tiempo te das cuenta de lo rápido que ha sido todo, como si no se hubiera saboreado lo suficiente y necesitásemos volver a transitar por esos caminos que quedaron atrás. Estos 16 años han sido como un suspiro. Cuando ves una película que te ha gustado mucho tienes la opción de ir al principio y volver a verla, o releer un libro que te ha llegado al corazón, con los hijos solamente quedan los recuerdos, y nunca son suficientes.

Mientras escribo esto, trato de ponerme en tu piel. Estoy escuchando a Avenged Sevenfold, y he de reconocer que algunas canciones me gustan, pero ya sabes que mi favorita es Local Hero. En unos días tendrás la nueva guitarra que tanto ansías, ya está pedida aunque tú no lo sepas. Has trabajado bien estos días para conseguirla, sin quejarte (apenas) de los madrugones para ir al campo, de las ampollas en las manos y del calor que ha hecho mientras ayudabas a papá. Cuando quieres algo eres capaz de esforzarte al máximo, pero te falta confianza en ti mismo, la convicción de que podrás hacer cualquier cosa que te propongas (incluso formar ese grupo que tus amigos y tú habéis bautizado como The Microwawe Riders). Cuando te creas eso, serás imparable.

Estoy orgullosa de ti, jamás lo dudes. Y no dejes nunca de darme esos besos pinchudos.

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Hoy hay postdata, como dice Dess. Y por supuesto, tenía que ser Avenged, una de las canciones que estoy escuchando mientras escribo esto y que me ha gustado, Dear God, aunque seguro que no es de tus favoritas, porque no gritan.

 

 

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41 pensamientos en “The microwave riders

  1. Ya verás cuando empiece a ensayar en casa con el ampli a tope XDDD
    Ve encargando unos cascos para el “niño”, o tapones para todos los demás 😉
    Besos!!

  2. La entrada de una madre felicitando a un hijo nunca puede ser ñoña. Mucho menos si la madre no lo es. Y menos todavía si nació un 20 de abril (¿nació un 20 de abril?), que no es una fecha como otra cualquiera.
    Quería felicitarte por tu nombre, pero tu madre no ha dejado caer más que el de tu hermana. Tendré que felicitarte como hermano de Consuelo. Si sabes sacarle partido a ese detalle puedes hacerle a la boticaria un buen chantaje emocional, aunque lo de la guitarra ya sea una buena sorpresa.
    Muchas felicidades por tu cumple y por tu madre. Y a ella por ti.
    Un abrazo para los dos.

  3. Voy en el tren de regreso y se me ha caído una lagrimilla!!! Qué preciosidad de entrada.
    Yo siempre he dicho que querría un mando para rebobinar momentos pasados con mis hijos. Solo queda la traicionera memoria y las fotos.
    Un beso y felicidades!!

  4. Para nada una entrada ñoña, es muy emotiva y bonita. Como a ti y me imagino q a muchas madres, desde el nacimiento de mis hijos hasta q fueron un poco mayores, fue como una carrera de fondo. ¡Ay Dios mío¡ Q pase la cuarentena pronto, a ver cuando dejan el bici, los pañales, el carro, así todo y cuando te das cuenta ya son mayores y tienes la impresión de q te falta algo, q todo ha ido demasiado deprisa casi sin darte cuenta q no has vivido su niñez solo queriendo quemar etapas. A mi me paso y me dio mucha pena, así q con mi nieto al q solo me ha faltado tener en mi vientre y parirlo, lo estoy viviendo día a día, minuto a minuto sin querer q se haga grande y disfrutando al máximo. Y después de este testamento, muchos besos.

  5. Coincido con Macondo… nada de ñoña… sucede que nuestros hijos serán paranosotros siempre niños… y los vemos crecer y nos sentimos orgullosos pero no dejamos de creer que no han crecido…

    Yo hace unas semana vi a mis hijas… de 32 y 30 años… y les decía mis niñas jajajaja

    Felicidades para tu hijo.

    besos
    carlos

  6. ¡Qué te digo! que porqué decimos que es ñoño cuando hablamos de nuestros seres queridos y de nuerstros sentimientos?…. no lo es….. son reflexiones y recuerdos preciosos que siempre estarán con nosotros porque ellos, obviamente se alejarán algún día y tenemos que recopilar todo y cada uno de los segundos junto a ellos.

    Tienes unos hijos guapísimos, pero claro, es logiquísimo, jeje.

    Yo siempre he tenido la pena de que de ninguno de mis embarazos hay foto, me hubiera gustado tanto verme ahora…..

    Una entrada preciosa… y es que a mí me gustan mucho cuando llevan un trozo del autor.

    Felicidades para el cumpleañero, aunque sea un pelín tarde, ya se lo dije a Chema, (que también cumple hoy), que este mes es muy bonito.

    Besos apretaos

    • No, no es tan lógico que sean tan guapos. Lo que pasa es que estoy mejorando la raza, jajaja.
      Supongo que me pasa lo que a todos, que estoy muy orgullosa de ellos y de que crezcan, pero me ha sabido a poco su infancia, aunque creo que eso es inevitable.
      Un abrazo, querida.

  7. Qué bonita es la maternidad y los besos que pinchan, y las zapatillas del 45 y los bocadillos kilométricos jejejeje

    Felicidades a los dos y Feliz Pascua 🙂

    Besos

  8. Con un día de retraso aquí estoy Felicidades guapísimo, ya son 16 añazos, disfrútalos, pero no hagas volver loca (más) a tu madre con tus salidas nocturnas, que no te das cuentas pero ella hasta que no estás en el coche no descansa, que lo sé yo, que la preocupación le come, si no piensa ¿quién está ahí con el coche para recogerte? no dejes de darle besos aunque “pinchen”, se deshace con ellos. Y cuando seas una supermegaestrella del mundo de la música recuerda que cuando cumpliste los 16 te regaló una entrada en su blog para que todos te conociéramos un poquito más.
    Querida boticaria de entrada ñoña nada, entrada preciosa y sentimental, de supermami. Felicidades a tí también por ese niño tan guapo, en todos los sentidos.
    Besines a ambos

  9. Apunta maneras, ahora le gusta Avenged Sevenfold (ojo, a mí también) es una gran manera de empezar, pero date por jodida porque ese chaval en nada estará escuchando a los clásicos, es joven, dale tiempo.

    Bonitos recuerdos, bueno, bonitos ahora claro, entonces no tanto, besotes querida, supongo que habrás leído el correo, si no es así ya puedes ir enseguida que estamos ya de lanzamiento.

  10. De esta preciosa entrada, me quedo con la frase “con los hijos solamente quedan los recuerdos, y nunca son suficientes.” totalmente cierta.
    La foto preciosa y es que el chaval es muy muy guapo, la madre también ¡por supuesto!
    Y el orgullo materno que siempre pulula por nuestros corazones.
    Besazo
    PD: ¿Lo de destriparle el regalo era por algo en especial? :mrgreen:

    • Lo de destripar el regalo tiene su explicación: a él le había dicho que la guitarra la pediría después de su cumple, mas que nada como soborno para que se fuese al campo con su padre, pero ya la tenía pedida varios días y esperaba que hubiese llegado a tiempo para su cumple. Como no fue así por los días de fiesta pues que mejor manera que decírselo en el post. Bueno, y con una copia del correo de confirmación del pedido, para que se lo terminara de creer, claro.
      Besos.

  11. Ay Mª José! Que te voy a decir que no hayas transmitido en la entrada, todas las que los tenemos ya en estas edades sentimos esa punzadita en el corazón, esa alegría de verlos crecer con las ganas de comerse el mundo de la adolescencia y esa penica profunda de haber perdido a la cosita pequeña mimosa y achuchable que nos daba aquella manita que se perdía entre las nuestras.
    Yo si que me pongo ñoña, no hay día que no me asalte algún recuerdo que quiero atrapar, desmenuzar, sentir, y se me escapa…no sigo que me pongo triste.
    Felicidades al niño, si deja a la amiga me lo guardas para la mía y emparentamos, que está guapetón y me gusta de yerno.
    Ah! y con buen gusto musical, un punto más.
    Besos solidarios

    • ¡Qué bien lo has explicado! La alegría y el orgullo de verlos crecer y saber que esa infancia que se nos escapa entre los dedos jamás volverá, salvo en nuestros recuerdos. Ainnnnnnsssss.
      Lo de la amiga parece que va en serio, no sé yo si la seta va a tener alguna oportunidad, jajaja.
      Besos.

  12. Oye, estoy pensando que tú y yo ya nos podemos pirar con sendos churumbeles, que el mío hace nada cumplió también los 16 (y ya sabes que hice una entrada sensiblona ). Ante todo felicidades para el chaval y también para la madre que seguro que llegar hasta esta edad te ha dado más de un dolor de cabeza (que lo sé yo, que andamos a la par!).

    Disfrútale mucho, mucho. Yo me estoy dando cuenta de que sí, es una edad muy pava, pero ahora andan entre la adolescencia y la madurez y lo cierto es que cuando tiene ramalazos de adulto en el que me cuenta sus impresiones sobre cualquier cosa, me lo quiero comer a besos…(luego me arrepiento de no habérmelo comido, jajaja).

    Besos y enhorabuena a los dos.

  13. Bueno, chavala, que me has hecho llorar, y mira que sé que no has escrito esto para llorar, pero se me ha saltado la lágrima. Que me ha gustado es poco. Te sigo leyendo, como siempre, voy a por las otras entradas que se me han quedado atrás.

    Besos!

  14. Pingback: ¿Me hacéis un favor? | La boticaria desquiciada

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