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Lo que hace el aburrimiento

Tarde de sábado. Lluviosa. Sin obligaciones pendientes. Sofá. Edredón.

La televisión encendida. Nova.

La comida china tiene glutamato. También las bolsas de snacks. El glutamato es una sustancia que se añade para dar sabor. Como efecto secundario hace que no puedas parar de comer. Empiezas una bolsa y no dejas de comer hasta que no queda ni un dorito en ellla.

¿Por qué hablar de glutamato mientras estaba hablando de televisión? Pues porque hay una serie de programas que tienen el mismo efecto en tu mente que el glutamato. Empiezas a verlas por accidente y luego no puedes parar. Notas cómo tus neuronas suplican por un suicidio asistido y las visualizas lanzándose por un precipicio, otras se cortan los axones, alguna (no se sabe cómo) tiene una pistola…., pero tú sigues ahí, pegada a la pantalla sin poderte despegar de ella.

Hasta ahora dedicaba mis siestas a Divinity y sus programas de construcción de casas, en los que una pareja ha comprado una casa con un sótano cochambroso y decide arreglarlo y ponerlo chachipiruli para alquilarlo y sacarse unas perrillas para pagar la hipoteca, pero con los que al menos veías bonitas cocinas y aprendías algo de decoración. Pero hoy he caído más bajo, lo confieso. Estoy viendo (sí, en estos momentos lo estoy haciendo, pero he tenido que coger el ordenador y plasmar lo que estoy viendo) “Brideszilla” o lo que es lo mismo “Novias al borde de un ataque de nervios”. No tiene desperdicio, voy a contaros en qué consiste porque mi cerebro no admite más y debo compartirlo.

Como su nombre indica, trata de los últimos días de preparativos de la boda de unas petardas.

Novia número 1. Rodeada de una panda de damas de honor a cual más “hermosa”, la novia se dirige a una tienda de ropa interior para comprarse el conjunto que va a lucir en su noche de bodas. Las atiende una amable empleada a la que obviamente, han contratado por sus características físicas: lleva una copa Z.

Las lectoras femeninas deberíais saber cómo se tallan los sujetadores, pero en atención a mis lectores masculinos, voy  a hacer una breve explicación de manera gráfica para que todo quede claro.

Los sujetadores llevan 2 tipos de tallaje: un número que se corrresponde con el contorno y una letra que indica la profundidad de la copa. Véase:

“La teta que no cubre la mano, no es teta, sino grano”. Evidentemente, eso es una copa A.

“La buena teta, en la mano te quepa”, que se correspondería con una copa B.

“Teta que la mano no cubre, no es teta sino ubre”, claramente copa C o sucesivas.

“Tiran más dos tetas que dos carretas”. Este no tiene nada que ver con el tallaje, pero me ha venido a la cabeza al hablar del tema.

Pues bien, la dependienta de la tienda de lencería llevaba una Z. No hay más palabras.

Ya sé que estoy divagando y me estoy yendo del tema, pero desperdiciar neuronas de esta manera es lo que tiene.

Hecho el inciso, paso a describiros la escenita en la tienda. La novia les grita que le ayuden a elegir, las otras eligen modelos a cual más feo, a la novia no le gustan, se cabrea,  a ellas no les gusta los que elige la novia, se cabrea. Todas gritan, y la novia termina echándolas de la boda, se cabrea. Total, para que en la escena siguiente sigan todas tan amigas y vuelvan a discutir.

Llega el día del ensayo de la boda y la novia está en el centro comercial (sola) llorando y hablando por teléfono con su madre porque nadie le hace caso, tiene que comprarse los zapatos y las joyas y no sabe por cuáles decidirse. Es lo que tiene ser una mala puta que ha estado todo el rato haciéndoles la vida imposible a las damas de honor, hija mía.

Cuando llega al ensayo con hora y media de retraso decide que los que tienen la culpa son los cámaras del programa que la siguen a todas partes y la emprende con ellos. Nena, si estás en un programa para exhibir tus miserias necesitas tener a los cámaras pegados a tu culo en cada sitio al que acudas, que seguro que esto no lo estás haciendo gratis (o sí, que hay mucha gente que pagaría por tener su minuto de gloria).

Después de más gritos a cuenta de los vestidos de las damas, de la altura de una de ellas, a la que exige que ande con las rodillas dobladas para que parezca más baja, de discusiones con la maquilladora, que menuda paciencia tiene la mujer, llega el día de la boda.

Bonito vestido, con un corpiño transparente y las tetas a la altura de la barbilla con un bonito escote palabra de honor que le obliga a salir en todas las fotos subiéndoselo porque claramente el vestido es tres tallas menor de lo que debería, el novio y ella se dan el sí quiero, leyendo un precioso poema (él) que lleva escrito en el móvil y se besan como solamente los novios americanos saben hacer.

Novia nº 2. Niña de 18 años más salida que el rabo de una cazo que ha pillado un novio militar (debía ser que había estado por ahí en Afganistán y venía desesperado, porque si no, no se explica, pero no estoy segura de los antecedentes porque este lo he pillado a medias, se siente). Se dedica a poner a parir a los padres porque no organiza las cosas como ella quiere mientras la nena se dedica a retozar por todos los rincones con el novio.

Discusiones con la maquilladora; “quiero el maquillaje brillate, muy brillante”, para después decir que no, que brilla demasiado, que la raya la quiere más fina o más gruesa, o más qué se yo. La maquilladora, con unos pendientes que parecen doritos gigantes pone cara de circunstancias y se arma de paciencia, debe ser que es algo normal en su trabajo y no se inmuta.

Día de la boda. La novia procede a vestirse y comenta la hechura de su ropa interior, que en este caso no vemos, pero ella amablemente nos informa de que no tiene pernera. Ahí, que corra el aire.

Como detalle romántico, cuando la novia se mete en la limusina para dirigirse a la iglesia, comenta con sus damas que tiene ganas de cagar. Observación que repite tras la ceremonia y el banquete (debe ser que no había baño en esos salones de boda, debería poner una reclamación) en compañía del novio, ambos ya bastante tomados (que dirían al otro lado del charco). Precioso todo.

Novia nº 3. Esta sí que la he visto desde el principio, así que me he enterado de qué fue lo primero que les atrajo del otro. Ella se fijo en lo atractivo que era él (pa gustos los colores) y él en lo primero que se fijó fue en las tetas y el culo (sic).

Reunión con el fotógrafo de la boda. Amenazas de la novia que le dice que solamente le piensa pagar las fotos que le gusten, que si solamente le gusta una, solamente cobrará el uno por ciento (no sé qué tipo de cálculo ha sido ése, no parece muy espabilá la pobre). Se queja de que en las fotos van a salir muchos gordos y asevera que el problema de Norteamérica es la obesidad. Cosa cierta pero que se hace rara oir de alguien que usa al menos una talla 52 y cuyo índice de masa corporar supera el 30. Es como si yo fuera bizca y dijera  “¡Ey, a Fernando Trueba se le va un ojo!”.

Reunión con la cocinera de la tarta. Acuden la novia y la amiga dama de honor que se va a encargar de pagarla. La cocinera ha preparado una tarta que representa una playa (fea como sola, todo hay que decirlo) porque la boda se supone que va de eso. Pero la novia dice que ella es la princesa del mar, la hija de Tritón, el de la sirenita y que ella necesita una tarta más espectacular, rodeada de mar, con sirenas, caballitos de mar y esas cosas. La cocinera, que a estas alturas ya está hasta los huevos de la novia, dice que en tres días que quedan hasta la boda no le da tiempo a preparar eso, que es enorme y que en todo caso, le costaría 600 dólares. La amiga se espanta y dice que una mierda, que ella no piensa pagar eso, y se larga.

Siento deciros que no puedo resolver el enigma de si se casaron al final ni el sabor de la tarta en discordia, ya que por un momento visualicé al último grupo de mis neuronas supervivientes y les vi tal cara de pena y desesperación que con un esfuerzo supremo cogí el mando y cambié de canal.

Menos mal que siendo un programa de tal intensidad creadora, Nova tiene la amabilidad de obsequiarnos cada poco tiempo con una tanda de 10 minutos de anuncios, con lo que tu cerebro puede descansar de tal bombardeo de información privilegiada. ¡Gracias Nova!

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61 pensamientos en “Lo que hace el aburrimiento

  1. Yo el de las novias no he conseguido ver más de 2 minutos seguidos. Me pongo malo. Además que alucino de cómo algunas consiguen encontrar alguien que quiera casarse con ellas, de lo ñoñas petardas que son (vale que sí que el amor es ciego y blablabla pero también es sordomudo?) Y las amigas seguro que son pagadas por la cadena de TV.
    El de las tartas mola, Ese que tienen que hacer 500mil cupcakes en 30 segundos y siempre acaban a tiempo.
    Acabo de encontrar tu blog. Voy a seguir leyendo. Gracias.

  2. Jajaja, yo le pongo voy a muchos de esos “docu-realities”, y me sorprende cada día más lo que tú dices, la intensidad creadora de esta gente que idea estos programas. Y el de “Mi extraña adicción”, y “My ghost story”… en fin. La caja tonta.

  3. Es que hay cadenas que pretenden engancharnos con realitys que lo que hacen, por contra, es sacarnos de las casillas, yo, aparte de que no veo mucha televisión, no suelo ver esa clase de programas, no me llama la atención la vida de nadie haciendo algo que normalmente se hace con mucha ilusión y privacidad , sí he visto unos cuantos de la serie esa de las casas, no sé ni cómo se llama y lo he visto porque me hacía gracía comprobar como cambiaba tanto la vivienda en tan poco tiempo y además me gusta la decoración.

    Pero tú sigue quemando neuronas, jajaja, me gusta la crónica que haces de los programas, lo cuentas con más chispa de la que se ve mismamente en la serie y es que a tí no me importa engancharme, jajajaja.

    Besos apretaos, boticaria

    • Es alucinante en esos programas como pasan de una casa cochambrosa y llena de trastos a un “espacio abierto” que parece de revista. Me gustaría a mí ver la casa nueva a los tres mesecicos de vivir allí. Seguro que la tienen hecha una mierda otra vez…
      Un besico.

  4. pero a ver!! que haces viendo eso?? jajajaja. la teoría del glucatomato ese, en plan adictivo está bien, pero ni por esas maña!!! no sirve de excusas… jajajajajjaaj.. hay muy malas cosas en la tv.. elige la menos mala para próximas ocasiones.. andaaaaa haznos el favor!!!!!!

  5. Buff, qué manía le tengo a ese canal, la moza lo ve siempre, el del alquiler de los sótanos, el que una pareja decide si vende la casa o se queda a vivir en ella tras la reforma, el otro de los dos gemelos también reformando casas..

    Y tú ahí en tu pisito, le pregunto a la moza que a ver por qué coño ve esas cosas, si nosotros salvo cambiar un cuadro de sitio poca reforma más podemos hacer, bueno, hacer las erformas como en “Aqui no hay quien viva” robándole metros al vecino 😀

  6. Muy buena tu explicacion de las copas.
    En efecto esos programas son un asco. Son gente que quieren salir a fuerza en la tele. Que si las novias, que si las madres solteras, que si las nana, que las que buscan pareja, que si son acaparadores y tiene la casa hecha un almacen de basura…
    en fin que horror de programas.
    carlos con abrazos

    • Son un horror, cierto, pero entre ver uno de éstos y ver a cuatro o cinco “periodistas” tirándose los trastos a la cabeza y discutiendo por quién se ha acostado con quién, pues me quedo con éstos, y por lo menos me curro un post, jajaja.
      Un besico.

  7. Confieso haber visto los de las casas… pero me encantan las reformas que hacen jajaja (quiero que vengan a la mía :P)
    En cualquier caso, si ver estas cosas luego lleva a un post como este …. ummm casi que te “obligamos” a seguir viéndolos jajaja. Me he reído un montón.
    Besos

  8. Pues a mí si me lo cuentas tú lo prefiero, porque me he partido de risa. Así que yo sigo viendo los Simpsons y cuando sea tú nos sigues poniendo al día.
    Aunque tampoco quiero hacerme el que estoy por encima del bien y del mal, que el otro día vi uno en casa de mi hermana. Era de esos a los que les arreglan la casa. En un alarde de originalidad, la supuesta decoradora le cogió al propietario los discos que tenía guardados de sus tiempos jóvenes y se los jodió todos para hacerle una mierda de percha. Daba vergüenza verla.
    Besos.

    • Cuando arrastro a mi marido a ver alguno de éstos de casas le pasa lo mismo que a ti: siempre dice que estaba mejor antes de arreglarlo y que vaya mierda de casas hacen los americanos, que son de cartón. Y encima cuestan una pasta.
      Un besico.

  9. Ésto deja secuelas en el cerebro lo sepas, es como fumar marihuana, atente a las consecuencias precisamente con el suicidio de neuronas, pero es cierto que a veces, sobre todo los findes, una necesita ese ratico de gilipollez, de agilipollarse quiero decir, y estos programas para eso son los mejores.
    Yo con las casas ya empiezo a plantearme una cura de desintoxicación o algo, puedo pasarme hasta tres o cuatro horas sin pestañear. Los de novias que dan también en el Divinity, el que daban del tal David Tutera y otros de tiendas de novias, o el de cambio de look los he visto a veces pero sólo un rato corto, terminan poniéndome muy nerviosa y de mala leche ante tanta tontería supina.
    Lo siento mucho porque es feo decirlo, pero estoy harta de gordas, pero no de “nuestras” gordas, que son entraditas en carnes, sino de esos mostrus americanos, yo creo que las hamburguesas engordan de otra forma más fea, que se piensan que por ponerse otra ropa y otro peinado han solucionado su vida, no hija mía no, sigues siendo una pedazo de gorda, el planteamiento es otro, comer como dios manda.
    Besitos, muy divertido Mª José

    • El del Tutera no me gusta, lo he visto alguna vez pero no mola. Las novias gordas dan repelús. Están todas como toneles y encima llegan a la tienda diciendo que quieren un vestido que realce sus “curvas”, es para matarlas. Los del cambio de look también son deprimentes, no sabes si están mejor antes o después, y la presentadora china es un primor, no hay por dónde cogerla.
      El daño neuronal se compensa porque luego te salen post como éste, y la gente se lo pasa bien. Es un tributo que hay que pagar por la fama, jajaja!!!!
      Un besico.

      • La presentadora china se merece un post solo para ella. O sea, no! No puedes ir pintada como una puerta y con trajes de putilla con desequilibrio mental e ir dando lecciones a nadie de clase y estilo

  10. No te sientas mal, a mí me pasa igual. No pongo la tele específicamente para ver esos programas, pero como haga zapping y los coja en medio que Dios nos pille confesados. Menos mal que no tengo tiempo de ver la tele. Biquiños!

  11. Me gusto tu entrada y la comparación que haces de la tele con el glutamato,
    yo veo poco la TV pero si quiero dejar de pensar en mi,esas son buenas opciones aunque yo prefiero el Chef Ramsay o a los pequeños chefs 🙂 Cuando una tarde amenaza con convertirse en adicción televisiva, veo un poco de algún capitulo de acumuladores y se despiertan mis ansias por limpiar…Hay tanto por hacer siempre 😉
    Abrazos querida.

    • ¿Limpiar? ¿Hay un programa que te da ganas de limpiar? Eso tendría que ser delito, mujer!!!!
      Los programas con niños los odio, y los del chef Ramsay los veía hace tiempo pero algunos restaurantes daban un asquito que pá que.
      Un besico.

      • Pues cuando me dan ganas de llorar me encanta lavar los platos 😉 siento que mis lagrimas limpian mi alma al igual que yo la vajilla.
        Pues eso mejor me leo un libro, que los fines de semana son pa´disfrutar 🙂 Besos

      • Y lo a gusto que te quedas después de una buena llorera, desde luego que sí, que limpias el alma, claro que sí.
        Donde se ponga un libro que se quite todo lo demás. Próximamente, el post de los libros de febrero, que éste si va a estar completito, creo que ya llevo 5 o así.
        Un besico.

  12. Las casas de los yankis son lo peorcito del mundo. Todos tienen unas casas de la leche pero porque son de papel. Luego así les va el día que caen 4 gotas.
    En Zaragoza me gustaría ver esas casas un día de cierzo 😉

  13. Me ha pasado algo parecido, he ido mirando, las subastas, los empeños, los cambios de casas, las casas en los árboles…lo de las novias me daba vergüenza ajena y lo quitaba, todo con tal de dejar la espalda en reposo y al final: botón de apagado y listo.

    Saludos

  14. Pues el programa de las novias sólo lo he visto alguna vez… me da bastante “pereza” pero los de las casas los he visto a veces hasta tripitidos, que no sé yo qué será peor… Tú siempre puedes decir que lo hacías por trabajo… porque, oye, se te da muy bien esto de ser crítico de TV!!

    Un besito,
    Marta (“Sweet & Home la Vida es Dulce”)

  15. Jajajajajajajajajaja
    ¡Venga ya! ¿En serio se llama Brideszilla?
    Yo de novias “solo” he visto los de, tachán, tachán… ¡Divinity! Que también son de morirse, pero al fin y al cabo solo sufres la compra (o no) del vestido.

    • Como lo oyes: Brideszilla. Pero el pobre Gozilla es un infeliz cachorrito al lado de las novias arpías que salían en el programa. Daban ganas de empezar a darles tortas y no parar. Las que se compran los vestidos son totales, hay un post que describe el programa perfectamente en el blog de Lo que me ahorro, no sé si la conoces. El post es genial.
      Un besico.

  16. Jajajaja. Me ha encantado lo del glutamato en los programas. Nunca lo había pensado así pero es cierto. Hay programas (como éste que cuentas y que no he visto nunca pero se ve a las claras que no tiene desperdicio) que ejercen ese extraño poder sobre nosotros. Uno es capaz de tirarse una hora preguntándose “¿Qué hago viendo esto?” pero, a pesar de todo, no eres capaz de despegar los ojos de la pantalla. Jajaja. Besotes!!!

  17. jajajajajajajajajaaja es que los sábados tarde lluviosos en casa son de pereza supina, eso sí en casa nos colocamos en posición sábadotardesofádocudramaantena3 y así nos podemos tirar desde las 4 hasta que empiezan las noticias de la noche, tragando un docudrama tras otro y mira que a veces son penosos….
    No sé qué programa es ese de las novias, nosotras nos reíamos un rato este verano con el de Divinity del organizador de bodas. Y por supuesto, Peque y yo tuvimos una época enganchadas a las casas, aunque te desenganchan a fuerza de repetir una y otra vez las mismas casas 😉
    Besines

    • Ese es el problema de los programas de Divinity, que te los repiten hasta la saciedad. El de los sótanos de ahora lo repiten al día siguiente!!! ni siquiera se esperan a que pase una semana y se te olvide un poco.
      El poder de atracción del sofá y la manta un sábado de lluvia es incuestionable, jajajaja.
      Un besico.

  18. Bueno, bueno…, vemos que te vas superando con cada entrada, jajajajaja….
    Nos hemos reído mucho.
    El programa de las casas suele caer de vez en cuando: a nosotras también nos gusta mucho la decoración, aunque si lo vemos no es para sacar ideas sino para partirnos el culo de risa, criticando cada sugerencia que se les ocurre…. Lo malo es que la falta de tiempo nos impide verlo a menudo…
    Y el de las novias debe ser mundial. creo que lo hemos visto (y no entero, es insufrible) un par de veces y haciendo zapping, cómo no…. Oye, tú sabes por qué los vestidos de las novias americanas gooooordas son siempre de tirantes o escote palabra de honor??????
    Aparte de, en general, ho-rro-ro-sos…
    En fin, esperamos que tu sapiencia nos lo aclare 🙂
    Besitos, linda.

    • Lo de los vestidos horrorosos de las novias tiene su explicación: vosotras creéis que alguien medianamente normal se prestaría a salir en la tele en todo el mundo mundial para hacer el ridículo probándose vestidos y enseñando sus carnes? Tienen que tener al menos un ramalazo de horterismo y exhibicionismo para poder hacerlo. Así que los vestidos tienen que ir en esa línea!!!
      Lo del escote palabra de honor nunca lo entenderé: es lo más incómodo que alguien ha diseñado, y más con esas tallas que se gastan!!
      Un besico.

  19. Vale que llego tarde, de acuerdo. Se que no tengo mucho derecho a protestar peeeero a ver si lo he entendido.
    Me leo el post completito de un programa de televisión (no veo la tele hace siete años…) que no me interesa en absoluto, pero como la bloguera escribe realmente bien, logra interesarme el tema, me hace sonreir y sobre todo consigue que quiera saber el final ¿Y que hace la buena boticaria? ¡Cambia de canal! y nos deja aquí sin saber si la pobre dama de honor tuvo que empeñar las bragas para pagar la tarta, si tenia una Ariel en todo lo alto con olas y tritones chiquititos…
    ¡¡¡Quiero saber qué paso, coño!!! Eso no se hace, lo sepas.
    Por cierto ahora me has hecho recordar mi boda civil que también fue muy pintoresca. A lo mejor la posteo. 😛
    Besazo hermosa y un placer volver por tu casa.
    PD: Quiero el final de la boda marineraloquesea…

    • Jajajaja!!! No te preocupes, que en Nova seguro que tienen la misma política que en Divinity y repiten los episodios hasta la saciedad. Prometo que si vuelvo a zapear y me lo encuentro me lo trago enterito, a ver qué ha pasado con la dichosa tarta!!
      Me alegro que estés de vuelta.
      Un besico.

  20. Ayer también caí con ese programa pero creo que mi cerebro se protegió a sí mismo reseteándose porque a la hora me desperté en el sofá con dolor de cuello. También me ha pasado con un programa entretenidísimo en el que van a empeñar cosas y otro que era de leñadores americanos… Y yo me pregunto con fruición ¿hay audiencia para mantener estas cosas? y más importante aún ¿se pagan?
    Salu2

    • Debe ser que sí, que sí que hay audiencia. De hecho cada vez que ves en un blog una entrada sobre estos programas, en todos los comentarios sale gente diciendo que lo ha visto al menos alguna vez…. Más los que se lo callan por vergüenza, suma y verás cómo les sale rentable. La duda que me queda es si la gente que sale en esos programas cobra o lo hace gratis simplemente por tener sus minutos de gloria en la pantalla.
      Un besico.

  21. A mí este tipo de programas me pone de los nervios. Me pongo de mala hostia viendo el percal porque pienso cómo puede haber gente tan garrula y el nivel de inteligencia vaya menguando. De aquí a nada seremos Homo Erectus y así hasta llegar a ser meras células porque está claro que estamos en plena involución.

    Me ponen de los nervios las frivolidades no sólo de esta gentuza que sale exhibiendo sus miserias sino que haya programas que se dediquen a difundirlo para que el pueblo (uséase nosotros) nos sigamos riendo de los bufones y los payasos. Al menos en la Edad Media ejercían profesionalmente, no como ahora, que encima se creen que son alguien por salir en una caja cuadrada. Incluyo también a los Jersey y Gandía Shore, Grandes Hermanos y demás mandangas que nos permiten ver el nivel de garrulismo y patetismo de nuestros congéneres…

    Mucho aguantaste, yo en cuanto hago zaping y veo los programas paso corriendo de canal, así como en TeleCiRco.

    Besotes SIN glutamato…jeje

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