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Andanzas valencianas

Como habréis observado mis habituales lectores y leídos, desde el pasado viernes he estado desaparecida en combate, publiqué mi tontá (desde el móvil y sentada en un taburete del Decathlon…), y no di señales de vida ni contestando los comentarios, ni haciéndolos yo misma en los demás blogs participantes, así que desde aquí me disculpo y os doy las gracias a todos los que pasásteis por casa aunque yo no devolví la visita.

Todo tiene una sencilla explicación. Consuelo corría el domingo una carrera de 10 km en Valencia, así que por aprovechar el tiempo (y las rebajas, que todo hay que decirlo), nos fuimos el viernes para así poder disfrutar un par de días de desenfreno y compras, básicamente.

Estos tres días en Valencia me han enseñado varias cosas:

1. Que aunque tú estudiaras en Valencia y no pasaras frío porque venías de la fresca Mancha, y hasta ahora siempre hubieras dicho que en tu pueblo hace muchísimo más frío, ahora te empiezas a creer lo de que el frío húmedo es peor porque se mete en los huesos y te deja como un chupito.  Algo que corroboraste el domingo a las 10 de la mañana de pie derecho en el Puente del Real esperando que tu descendencia pasara por el punto kilométrico 8 para poder saludarla (y encima vas y no la ves).

2. Que nunca, y cuando digo nunca, es jamás de los jamases, se te ocurra ir a un centro comercial un sábado de rebajas a probarte sujetadores en Primark. A no ser que lleves un taburete portátil de esos que llevan los cazadores, un buen bocadillo y un pedazo de libro para sentarte en la cola y no morirte de lipotimia, inanición o aburrimiento. Considerarás seriamente hacerte hippy de los 70 y llevar las domingas al aire.

3. Que never, never  te compres un pantalón negro en Zara, no cojas los del mismo modelo de otros colores porque piensas que ya tienes bastante con unos, reflexiones por la noche y al día siguiente pienses que sí que los necesitas. Tendrás que recorrer los cuatro Zaras que hay en la calle Colón y alrededores para comprobar que no quedan nada más que en el último. Los cojerás sin probártelos porque son el mismo modelo que el negro y ya sabes la talla y al llegar al apartamento descubrirás que uno te está grande y el otro pequeño.

4. Que tu marido nunca (bueno, casi nunca, no vamos a ser puristas) coma fruta en casa, no es óbice para que se compre 5 kilos de mandarinas en un Mercadona que está a un par de kilómetros del lugar de pernocta y haya que transportarlos cual mulas de carga junto con las cervezas, las manzanas por si la nena quiere, los botes de aceitunas y las patatas fritas hasta el acogedor apartamento. Obviamente, tu hija y tú, al ver el volumen de la compra hecha por tu consorte y tu querido amigo Carlos (a partir de ahora, el valenciano, dado que es oriundo de la tierra, aunque eso habría que discutirlo…), mientras vosotras visitábais el primer Zara, decidís que es necesario seguir haciendo una rueda de reconocimiento por las tiendas de D. Juan de Austria  y que ellos, que son unos machotes de tomo y lomo, pueden llevar todo el avituallamiento al piso.

5. Que siempre, forever, a pesar de ser la orgullosa propietaria de una botica en tu ciudad de origen, tendrás que visitar al menos una farmacia de la ciudad de destino. No importa que tú lleves en el botiquín medicamentos suficientes para abastecer un hospital de campaña en plena guerra del Golfo, siempre te faltará algo. En este caso fueron tres farmacias distintas: véase, tapones para los oídos, Strepsils y Neobrufen, una cada día. Que no nos falte de ná.

6. Que existe una especie nueva de homínido, el homo “miserable men”, descrito con amplias fotografías en Instagram, y a la que tu santo esposo y tu querido valenciano se han adscrito. Hordas de hombres cargados de bolsas, con cara de aburrimiento extremo mirando al infinito, o en otros casos, jugando con el móvil, que esperan pacientemente (???) a sus esposas, novias, hijas…. en las puertas de cada tienda. En nuestro caso, la espera se hacía más amena dado que eran dos los especímenes y se podían entretener mutuamente. (No dejéis de buscarlo en Instagram).

7. Que nuestro más mejor amigo Carlitos (el valenciano) sigue siendo eso, nuestro más mejor amigo, porque a pesar de que ahora tiene otros intereses además de acompañarnos de tiendas y pasar las veladas con nosotros (por otros intereses entiéndase que se ha echado novia), renunció a los placeres de la carne (ejem) por unos días y nos dedicó este fin de semana. Eso sí, no sin antes presentarnos a la susodicha en una agradable comida donde pudimos comprobar que no ha elegido mal, y en la que dimos el visto bueno a la relación.

Y con esto queda resumido mi fin de semana de desaparición de la blogosfera. Como véis, hay poco misterio en mi vida, simplemente soy otra víctima de las rebajas.

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35 pensamientos en “Andanzas valencianas

  1. Bueno mujer, es que hay veces que las mandarinas si están a buen precio se compran aunque no se coman 🙂 y lo bien que quedas paseando con ellas y dando impresión de ser un tipo sano ¿qué?

    Por cierto, harto estoy de explicar en Salamanca que cinco grados en Bilbao son peor que cero allí, pero hasta que no vienen y sienten la persistente humedad metiéndose por cada resquicio que deja la ropa no me creen.

  2. Qué apañada esta Consuelo. Nos vale lo mismo para guisar una coliflor que para correr 10 kilómetros.
    La verdad es que hace falta ovarios para utilizar el asueto en las rebajas, pero es usted muy dueña si así es feliz.
    Besos.

  3. Por alusiones.
    1. Nada que objetar. Debido al año lluvioso han vuelto las nieblas mañaneras/nocturnas que hacían años que no se veían. El concejal que cambió todas las bombillas (a vapor de mercurio) de la ciudad para que hubiera luz durante las nieblas estará contento porque después de 6 años han tenido su uso.
    2. Ir de compras a un centro comercial el primer fin de semana de rebajas es prueba obligatoria en los USA Marine Corps.
    3. Al final se lo compró vía internet con un solo clic de ratón y tumbada (más bien desparramada) en el sillón.
    4. Fueron 3 kilos de mandarinas y uno de manzanas (y un largo etcétera que obviaré para no hacer más largo el comentario). Nos aburríamos y nos entró hambre.
    5. Para tus lectores/as: Realmente entra en las farmacias para cotillear y ver cómo la tienen y compararla con la suya e incluso a veces tomar nota para copiar algunas cosillas.
    6. Yo hubiera entrado a acompañarte pero me sabía mal por tu marido. Ya sabes que me gusta acompañarte en las compras (en algunas).
    7. Este último comentario tuyo me va a traer problemas.
    A pesar de lo que pueda parecer por los comentarios, ha sido un maravilloso fin de semana. Cuando estás rodeado de las personas a las que más quieres, no importan los apretujones, ni los kilómetros cargados con mandarinas ni los madrugones mañaneros.

    • En línea con la nueva política de Zara, en la que dos pantalones del mismo modelo y talla pero de otro color no tienen el mismo tamaño, el pantalón pedido en la web viaja de retorno porque no nos viene.
      ¿Problemas? Pero si he tratado el tema de forma discreta y elegante….. :mrgreen:

  4. ¿Y te quejas encima?…la verdad yo creo que tu amigo Carlos tiene razón y te quejas de vicio.

    Me alegro de que el finde haya sido movidito.
    El frío de Sevilla también es muy húmedo, aquí tienes que abrigarte más que en Madrid, por ejemplo, que aunque tengan menos grados, al ser frío más seco no cala tanto.
    Dale a Consuelo un beso grande de mi parte, porque esa chiquilla vale un potosí.

    Apretaos para ti.

    • Si no me quejo, que me encanta cuando voy a Valencia, pero algo tenía que salir para el post, jajaja.
      Hombre, frío, lo que es frío, yo en Sevilla no he pasado. Ya conté que cuando estuve pillé una buena ola de calor en pleno mayo que no tenía nada que envidiar a agosto. Pero sí, va a ser cierto lo del frío húmedo…
      Besos.

  5. Bueno, el mayor frío que recuerdo (y he vivido en Gavilanes, en plena sierra de Gredos), fue en Alicante, de madrugada, haciendo guardia en una garita. Así que lo del frío de Levante lo creo a pies juntillas.
    Que me alegro que haya disfrutado usted de su fin de semana.
    Un beso.

  6. Me encanta!!! Yo no tengo “miserable men” simplemente decide que tiene otras cosas más interesantes para hacer, osea, echar un vistazo a los gatchets en Mediamarkts, FNAC o Apple Store. Evidentemente tarda más él que yo, así que al finalizar tengo que ir de romería buscándolo, y si a esto le sumas que tienes a un energúmeno de 5 o 2’5 años pues no veas lo divertido que es… Aunque ir de compras con el mayor es genial pues todo lo que me pruebo le gusta y encima me echa pipopos… dónde esté mi niño que se quite mi marido, pues él como mucho dice “ah!, pero esto es nuevo?”, y yo le mataba…
    Besos,

    • No, si yo cuando puedo lo encasqueto en alguna sección de jardinería o electrónica, pero este fin de semana lo he tenido como una lapa detrás, salvo en raras ocasiones, y no sabes lo mal que se compra cuando sabes que está en la puerta esperando impacientemente. Menos mal que tenía compañía.
      Eso sí, comprar con niños, y más en rebajas, debería estar penado por la ley. Resta años de vida, fijo. 🙂
      Besos.

  7. Jaja, cómo me gusta ese humor ácido que te gastas…

    A tu favor tengo que decir que viví un año en Valencia y pasé más frío que en Moscú en plenas navidades. Su puta madre! Claro, allí para qué van a poner radiadores en las casas, si para lo que dura el invierno… Pues no. Nos tocó un invierno húmedo y asqueroso. Fue uno de esos años en los que nevó tanto que cerraron la A3 y no pudimos ir a los Madriles a ver a la familia.

    Por lo demás, pese a todo, se nota que te lo has pasado de pm…

    Besazos!

  8. Jajajaja. Yo este año ni he pisado las rebajas. Me estresan un horror… Aunque el churri lleva bastante bien lo de acompañarme de tiendas. Debe de ser porque soy de decisión rápida y no me pruebo todo lo que veo. Besotes!!!

  9. Bueno, bueno! Lo que te da a ti de si un fin de semana! ¿Rebajas? A quien se le ocurre, estáis locas, y lo del Zara ya me ha dejado muerta y fallecía, a mi me pasa eso y me echo a llorar.

    Lo del frío…yo hace tiempo que descubrí que no odio ni temo ni al calor ni al frío, sino a la humedad, es odiosa y es lo que convierte un verano en una tortura, y el invierno también. Por supuesto vivo en un sitio húmedo, una alegría.

    Lo de Instagram buenísimo, lo he abierto y ahora me voy a mirarlo con más detalle.

    Pero Consuelo ¿como quedó en la carrera?

    Besitos

    • Pues según ella, quedó fatal porque no mejoró el tiempo que hacía entrenando en casa. Pero si haces cuenta que de 2300 mujeres que corrían quedó en el puesto 347, pues no está nada mal, ¿verdad? Pero ya sabes que esta criatura es una quejica que jamás está conforme con lo que hace si no le sale perfecto, así que no está nada contenta. Además, dice que lo peor fue la humedad porque nuestro clima es muchísimo más seco y no está acostumbrada a correr así.
      Lo de Zara es un despropósito. Tres pantalones del mismo modelo, la misma talla, distinto color, uno me está perfecto y de los otros dos, uno era grande y el otro pequeño. Estos costureros chinos ya no son lo que eran….
      Un beso.

  10. María José… varias cositas:
    A) Si quieres fríos inviernos húmedos, vente a Galicia!! Claro que aquí lo asumimos…
    B) A mí ni se me ocurre llevarme a mi “contrario” de compras; ¡ni siquiera soporta ir él a comprar sus zapatos y pantalones (únicos artículos que se compra él solito)!!
    C) Si te digo que hace meses que “quiero” ir a Primark para abastecerme precisamente de esos “básicos” que llaman ahora y no me decido porque me dan un poco de alergia los centro comerciales…
    D) Todo mi reconocimiento por ser capaz de escribir una entrada desde el móvil sentada en un taburete del Dekatlon!!! Yo ni hartita de grifa…

    Un besito,
    Marta (“Sweet & Home la Vida es Dulce”)

    • ¡Que la entrada no la escribí en el Decathlon! Solamente me hubiera faltado eso… La tenía escrita y creía que la había programado porque la Tontá había que publicarla en dia 11, pero cuando miré no se había publicado, así que solamene le di a publicarla. ¡No soy tan osada! Jajaja.
      Un beso.

  11. Un finde como Dios manda ¡Sí señor!
    Yo tengo la suerte de que al Consorte le gustan las tiendas más que a mí, así que es él el que lleva días diciendo que cuando vamos de rebajas 😛
    ¡El puesto en que ha quedado Consuelo es muy bueno!
    Me paso a felicitarla.
    Besazo

    • Claro que es un buen puesto!!! Pero ya la conoces, si no es la primera, no vale. Ahora mismo está estudiando Bioquímica, que tiene examen mañana, y lleva un mes estudiando, y dice que va a suspender… Ya te diré lo que saca.
      Espero que la plaga ya haya remitido.
      Un beso.

  12. Nos hemos reído un rato… Y los “miserable men”, de partirse… A mi costillo no le pillarán en esa tesitura: odia las rebajas tanto como yo, es que no puedo con ellas…
    En cuanto al frío, tu me dirás, viviendo en Bilbao…, humedad a tope. Estuvimos en Diciembre del año pasado en Segovia y Madrid durante unos días, y aquello sí que es una gozada: luz de invierno cegadora y frío, sí, pero sequito…, perfectamente soportable.
    Ya le hemos deseado lo mejor a tu nena en su blog de cara al exámen, seguro que saca notaza…
    Besitos.

    • Si todo el mundo dice que el frío seco es mucho peor, pero yo donde más frío he pasado en mi vida ha sido en plena serranía de Cuenca, frío seco donde los haya, pero se ve que con la edad me voy volviendo más blanda.
      Un beso.

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