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Cosas de botica II

Ante la avalancha de peticiones de nuevas anécdotas de la botica, aquí voy con la segunda parte, ahora que se acerca la Navidad.

Me voy a centrar en esta época tan adorable en la que todo el mundo desea paz y felicidad y sobre todo, un regalito.

Se ha puesto de moda de unos años a esta parte, al menos en mi pueblo, que las farmacias obsequien con algún detallito llegadas estas fechas. De manera y modo que conforme se va acercando la Navidad, empieza el goteo de interrogatorios sobre cuál va a ser el regalo o detallito que vamos a ofrecer en esta ocasión, como si nos fuera la vida en ello. A mediados de noviembre ya empiezan las cábalas y el cliente pedigüeño comienza a interrogarnos con la dichosa preguntita: “¿Y este año qué vais a regalar….?” Entendería su curiosidad si mis regalos consistieran en jamones de bellota, whisky de 12 años, las llaves de un piso en Torrevieja…., pero habitualmente los regalos consisten en alguna botella de gel, jabón de manos, loción corporal, en resumen un regalo que no alcanza los 2 euros de media. Si pensáis que es poco, multiplicad por los 700 u 800 regalos que hay que hacer, y la suma ya no parece tan ridícula (sobre todo para mi bolsillo, jeje).

Cuando por fin empezamos a repartir los obsequios, el cliente medio se transforma en una máquina de pedir. Sabes perfectamente que ya le has dado su regalo, pero por sistema, después de dos o tres días repartiendo, te puedes olvidar de a quién le has dado y a quién no, con lo que a todo el mundo le preguntas si le has dado ya el suyo.

Hay gente honrada que te contesta que sí, que ya lo tiene, pero hay otros que sabes a ciencia cierta que le has dado para él, para su madre, su cuñada y la vecina del quinto, y te dice: “Uy, pues creo que no….”, así que amablemente sacas otro regalito de debajo del mostrador….

Otro cliente navideño típico es el que gasta 8 ó 10 recetas al mes, y durante el mes de diciembre, recorre todas las farmacias del pueblo, cada una con una receta (que usualmente vale entre 1 y 2 euros….) para recoger su regalo. Hacen el tour y si algún año en el que algunos compañeros nos hemos puesto de acuerdo para comprar lo mismo y que nos salga más económico,  repetimos regalo, se quejan de que es lo mismo que les han dado ya en otra farmacia.

Y por mucho cuidado que tengas, por más que preguntes si ya les has dado el regalo, siempre queda la  típica clienta que yo llamo “jodona”, que se queda sin regalo, bien porque no ha ido esos días, o porque se nos ha pasado y ella no lo ha pedido (raro, pero tiene su explicación), y cuando llega enero, te suelta: “Este año no habéis dado nada, ¿verdad?” o bien “Anda que me habéis dado regalo de Navidad, que vi lo que le distéis a mi vecina y yo vine y no me distéis nada….” (ahí está la explicación, no lo piden para poder quejarse luego, que les luce más).

En fin, que me esperan unos días felices y prósperos….. Y ya digo que lo entendería si el regalo fuera otra cosa, que si yo me entero que están dando jamones en algún sitio, ya me pondré también a la cola, pero vamos, por un mísero gel, es que no me entra en la cabeza. Y los que más piden son los que más “posibles” tienen, que luego la gente más humilde te dice:  “da igual, déjalo para otro con el que tengas más compromiso” y te dan ganas de darle a esos media docena en vez de uno, porque son los que pagan más puntualmente, los que nunca te dejan a deber una receta y los que nunca te dan ningún problema.

Esto me recuerda una entrada que hizo estos días de atrás Yeste, en la que contaba un timo que habían realizado una señora y su madre, muy bien vestidas ellas, y que habían comido gratis en varios restaurantes, solo porque se habían fiado de ellas por la buena pinta que llevaban. Nos fijamos solamente en las apariencias, y normalmente nos la dan con queso.

Y para terminar, el documento gráfico de cómo se puede pedir el regalo incluso sin ir personalmente a la farmacia. Ocurrió hace un par de años, pero aún lo conservo porque es lo más bizarro que me ha ocurrido en estas fechas. Llegó una señora extranjera de las que cuidan señoras mayores, y como no hablaba bien el español, su jefa le mandó junto con las recetas una notita por si ella no se sabía explicar. Aquí la tenéis:

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Felices Pascuas. Espero obsequio. Gracias.

Hay que decir en su defensa que al menos fue educada, porque lo primero felicitó la Navidad, y luego dio las gracias, que no es poco.

Y desde aquí, para no ser una boticaria petarda, felicito la Navidad a todos mis buenos clientes, que son muchísimos más que los que aparecen en las anécdotas, pero hay que entender que éstos dan mucho más juego para los posts….

………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

Hasta aquí lo que tenía escrito en una noche de guardia, pero en las últimas horas se ha producido un acontecimiento que no puedo dejar de reflejar, así que completo la entrada con otra historia:

Hace un mes aproximadamente, un señor de unos sesenta años se presentó en la farmacia y nos pidió que le tomáramos la tensión porque no se encontraba muy bien. Lo hicimos y vimos que la tenía un poco alta, así que le dijimos que fuera al centro de salud por si le tenían que dar alguna pastilla para bajársela. Al día siguiente volvió y le volvimos a tomar la tensión, que ya estaba normalizándose. Nos contó que era de Málaga pero que cuando era joven había trabajado aquí en el pueblo, y que había venido a dar una vueltecita y recorrer los lugares por donde había pasado parte de su juventud. Hasta ahí nuestra relación, no sé siquiera si nos llegó a comprar algo, quizá una caja de caramelos. Eso sí, nos pidió una tarjeta de la farmacia.

Pues bien, esta mañana he recibido una carta con lo siguiente:

IMAG3688

Como veis, aún queda gente agradecida en el mundo. No puedo decir que sea un cliente tipico ni se encuadra en ninguno de los supuestos que he descrito arriba sobre clientes pedigüeños, pero una servidora mañana mismo se va a ir a la oficina de correos para enviarle al buen señor su regalo de Navidad, aunque mandarlo me cueste cuatro veces más de lo que vale el regalo. He dicho.

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37 pensamientos en “Cosas de botica II

  1. Hay clientes y clientes. Con los que te puedes quedar con la boca abierta tanto por una cosa como por la otra!!!!!
    Q majo el de Málaga!!!
    Si es que sois muuuu majas!!!

    Y muy profesionales!!!

    Y no te digo na!!! Guardame el regalico!!! Jaja
    Lola

  2. Ohhhhh!!!!!!!! Empiezo por el final. Me dejan sorprendida esos detalles que además pues son inesperados porque como tú dices, no había relación…yo que sé, no hace falta decir nada, simplemente son esas cositas que te reconcilian con la humanidad y hacen que sea más llevadero el otro pedorreo.
    No puedo con esas cosas, me muero de la vergüenza, propia, jamás se me ocurriría ir pidiendo un regalo, y ajena, como es la gente, además ya ves tú, por un jabón.
    Me recuerda aquí donde yo vivo, pero en general, siempre digo que yo no hago una cola por nada, ya pueden estar ofreciendo lo que sea, en Navidad preparan en la plaza caldo y parece que la gente no haya comido en tres semanas, son capaces de pelarse de frío una hora por tomarse el caldo sólo porque no soportan perderse algo gratis. El día que vi una multitud a lo lejos y me acerqué y vi la cola inmensa porque estaban regalando un cactus enano que se iba a morir en dos días lo flipé ¿para que coño querrían un cactus? ¿Les compensaba pasarse una hora de pie allí para eso? En fin, que no lo comprendo.
    Besitos

  3. Oye, te voy a decir una cosita, no te sepa mal.
    No tiene ninguna importancia, pero queda más bonito y pulido si después de escribir la entrada en borrador, alineas para que quede todo más centradito y terminen todas las líneas igual, debe ser que soy una maniática de esas de no poder ver un cuadro torcido jaja.
    Te iba a ayudar diciéndote como, pero me he dado cuenta de que eres wordpress y ahí no puedo hacer nada.

    • Primero que nada, no me molesta en absoluto que me aconsejes, al contrario. Pero acabo de intentar hacer lo que me has dicho y dada mi torpeza con la tecnología, no he podido hacer nada. Luego lo intentaré en el ordenador grande a ver si puedo.
      Lo del post y las colas, a mí me pasa exactamente lo mismo, soy incapaz de pedir nada aunque sepa que están regalando algo, pero la gente no se corta ni un pelo. Yo tengo una teoría, si pones en el mostrador una mierda y dices que es gratis, se llevan la mierda, fijo. No sé qué tiene la palabra “gratis” que atrae a todo el mundo.
      Un besazo.

  4. Malagueño al margen, la verdad es que hay mucho pobre de espíritu por el mundo. Bien que lo explotan las cajas de ahorros con sus supuestos regalos. Deberías estudiar una forma de rentabilizar el tuyo.
    Besos.

    • ¿Rentabilizar? No sabes lo que dices….. Si la gente además de pedir, te empieza a comparar con las demás farmacias. Cuando llevas un poco tiempo sin repartir nada (aunque sea una mierda, como le he dicho a Inma), empiezan a decir: “pues a mi prima Pili en su farmacia le han dado ésto y aquéllo, ¿tú no das nada?”. Lo que tú dices, mucho pobre de espíritu es lo que hay.
      Un abrazo.

  5. Es que los malagueños son mu salaos.

    Buenísima la nota recordando el ‘osequio’

    Imagino que, como chistes, debe haber muchísimas anécdotas de farmacias.

    Bueno, felices pascuas y acuérdate de mi obsequio. Muchas gracias

    • La nota fue memorable, pero el malagueño la ha superado con creces.
      Para recibir “osequio” hay que venir en persona, guapo, así que aquí te espero. Pero ya sabes que este año todavía no toca el jamón de bellota, que aún estoy con la hipoteca.
      Un beso.

  6. Bonito el detalle del de la tensión.

    Que un par de cosas, primera, nunca me han regalado nada en la farmacia, no sabía que regalaban cosas 🙂 aunque con la suerte que tengo seguro que el año que me toque regalan champú.

    Segundo, no deberías ir por ahí alardeando de tu profesión, todo el mundo sabe que las farmacéuticas son junto con las cajeras del zara las fantasias de cualquier hombre :mrgreen:

  7. Desde luego, la gente hace lo que sea con tal de llevarse algo gratis… Y, como dices, suele pasar más con gente que es de posibles, porque en el caso de alguien que lo esté pasando mal con la crisis lo puedo llegar a entender.
    Por suerte hay gente como el señor de la tensión, que nos hace recuperar la fe en la humanidad. Jajaja. Un detallazo, oye… A ver si hay suerte!!!

  8. jajajjajajaaj me ha matao lo del champú del Dess jajajajajaja
    Ay por Dios, llego tarde lo sé 😦
    La gente en general (no me cuento entre ellos) es totalmente lo que dices. Si es gratis ya puede ser la porquería más grande del mundo que se pegan por ella. Nunca lo he entendido pero en fin, tengo visto, como dice Inma hacer colas de horas en el pueblo para un plato de paella con el que se podría empapelar la mar de bien. 😛
    El señor de Málaga es de esas personas que te reconcilian con el mundo. 😀
    Besazo preciosa
    PD: Y el justificado te ha quedado de cine :mrgreen:

    • Tú nunca llegas tarde, hermosa, eso lo primero.
      A Dess ya le he prometido un champú :mrgreen:
      Cuando estás de cara al público, la gente nunca deja de sorprenderte, para bien o para mal, lo que pasa es que cuando te sorprende para bien, como en este caso, se te olvida todo lo demás. Ya os contaré si hay suerte y me quito la hipoteca con la lotería 🙂
      Un beso. (Y ves, ya voy llevándome mejor con la tecnología, con un poquito de ayuda)

  9. María José, no dejes de escribir estas anécdotas y es que hay gremios donde las anécdotas son casi lo mejor; mi suegro (médico, retirado, 86 años) tiene docenas de anécdotas que parecen ciencia ficción, mi padre (profesor, jubilado, 79 años) otro tanto… ¡y nunca me canso de oirlas!!
    Si viviésemos en el mismo pueblo, sería clienta tuya pero te ahorrarías “mi” regalito; tengo dos dermatólogos en la familia que me inundan de cremas y geles varios (con esto de que el mayor es atópico) y no termino de darles salida… pero es bien cierto lo que dices; creo que debe de ser una característica del ser humano; primero cogemos algo (gratis) y después pensamos si nos hace falta… Mi cuñado, que es castellano, siempre dice algo que a mí me hace mucha gracia: “si es de gañote, hasta el cogote”!

    Un besito,
    Marta (“Sweet & Home la Vida es Dulce”)

    • Nunca había oído ese dicho de tu cuñado, pero lleva más razón que un santo. La palabra gratis atrae más que cualquier otra cosa. Aún no he empezado a repartir los regalos, pero seguro que habrá más de una anécdota para otro post, fijo.
      Un abrazo.

  10. Ay qué bueno, qué jartá de reir…. Hay gente pa tó…..
    Ésto que cuentas me recuerda algo muy similar: conocemos un octogenario, vecino de mis padres, que va religiosamente a la misma farmacia siempre, porque con cada medicina que compra, la farmacéutica le regala un super mini frasquito ínfimo de after-shave, no sé si tendrá ni siquiera 10 ml de producto….
    Para que veas: todavía se puede rizar el rizo aún más…, ja, ja, ja…
    Qué detallazo, el malagueño… Y la del “osequio”…, mundial..
    Besitos

    • Hay gente que vive de las muestras, jamás de los jamases se compra una crema, solamente se ponen muestras, da igual que sean para piel seca, para arrugas, para acné…. todo les viene bien, pero nada de pagar….
      Lo del malagueño es muy fuerte, tengo que mandarle su regalito, vaya que sí.
      Un beso.

  11. ¿qué has hecho con mi comentario, eh?… bueno, repito.

    En mi barrio las farmacias no tienen por costumbre regalar nada por Navidad, sin embargo algunos negocios, sí.
    Creo haberlo dicho ya en algunas ocasiones, yo tuve un negocio unos ocho o nueve años y por Navidad ragalaba participacioners de un décimo de lotería, pero como conocía la picaresca de la clientela, al cortar la participación, apuntaba en la matriz de los recibos, el nombre de la clienta y de ese modo no había forma de que algunos se llevaran más que otros.

    El malagueño….un encanto, no cuesta nada ser amable y agradecido, más que nada por satisfacción propia.

    Besos apretaos.

    • Cuando yo trabajaba en otra farmacia, éramos tres compañeras, y ante la dificultad de acordarnos de la gente a la que le habíamos dado y a la que no, un año lo fuimos apuntando, y aún así, repetimos regalos. Recuerdo a una señora “bien” que tiene dos hijas, pues una de nosotras le dio a la madre y dos regalitos más para las hijas. Otra le dio a una hija y otros dos para su madre y su hermana, y la tercera de nosotras le dio a la otra hermana para la madre y su otra hermana. Así que se hicieron con tres regalos para cada una (era un frasquito de colonia de 10 ml, ya ves tú), y ninguna dijo ni mú.
      Un abrazo, guapa.

  12. jejejejej, ¡me encanta la foto del mensajito!!
    mmmmm 🙄 esta mañana he ido a la farmacia ¡y no me han dado mi regalito!! 😛
    El anciano de Málaga: un solete de persona… en extinción.
    Muchos besitos!!

    • ¿Qué es eso de que no te han dado tu regalo? Haz el favor de exigirlo, hombre ya!!!
      El malagueño es un encanto, hasta me llamó por teléfono para decirme que me había mandado el décimo de lotería. Luego yo le avisé cuando me llegó porque me mandó todos sus datos, así que este hombre este año no se queda sin su regalo.
      Un besito.

  13. Dios! Con el señor de Málaga se me han puesto los pelos como escarpias (será que hoy estoy con el tema Málaga muy dentro).

    La del “osequio”, una jeta como un piano, pero bueno, supongo que tendrás mil anécdotas surrealistas y divertidas. A mí particularmente me encantan, y si no, fíjate tú en los chistes que salen de las farmacias…

    Un besote.

  14. Menudo tema el de los detalles. Como tú dices, el más callado, el más educado, el que más se merecería, es el que menos se lleva por prudente. Hablo por experiencia, y mejor no pensarlo, que vaya fente que hay por ahí!!!
    Lo del señor de Málaga, no tiene nombre; bueno, si que lo tiene. Como ya he dicho, SEÑOR. Últimamente estoy muy sensible, yo creo que hasta hubiera llorado.

    • La verdad es que él me había avisado por teléfono esa misma mañana de que me había mandado el recibo, y por eso me sorprendió menos recibir la carta. Pero sí que me emocioné porque además del papelito de la foto, la postal también traía una bonita dedicatoria.
      Un abrazo.

  15. Ya llego, los comentarios los leo más tarde, que llevo yo un retraso con todos vosotros que vivo sin vivir en mí, que os ha dado a todos por darle a la tecla este finde 🙂
    Ahora al tema, la gente tiene más cara que espalda, en la vida se me ocurriría pedir nada, antes me muero de vergüenza, por mucho que me guste el detalle que estén dando, es más soy de las que dado el caso de que me regalen algo en algún comercio y el detalle me encanta lo agradezco y me voy encantada con él, si es algo que sé que tiene más posibilidades de terminar en un cajón escondido antes de acabar en la basura o directamente a la basura, lo agradezco y digo “deja, no te quedes luego sin ello y te lo reclamen”. El señor de Málaga, pues eso, un Señor, con mayúsculas, de los que quedan pocos pero cuando te encuentras con alguien así te reconcilia con el ser humano.
    Besinos

    • Jajaja, qué estrés, mujer, tú tranquila. Sí que es verdad que hemos estado prolíficos escribiendo este fin de semana.
      A mí me pasa lo que a ti, si veo que me dan algo que no voy a usar, lo rechazo amablemente. Me pasa siempre en el Bodybell, cuando me dan muestras de crema, les tengo que decir que es una pena pero no las voy a usar porque gasto de las de la farmacia. El de Málaga, un crack. Voy a prepararle ahora mismo su paquetito.
      Un abrazo.

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