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Elecciones

Nos pasamos la vida eligiendo.

Cuando somos pequeños, las elecciones son muy limitadas, pero conforme vamos creciendo, se van complicando: ¿letras o ciencias? ¿Farmacia o Química? ¿En Valencia o en Granada? ¿Piso o residencia? ¿Me caso en Julio o en Agosto? ¿A la nena le pongo como mi suegra o como mi madre?

¿Nos vamos de vacaciones a la playa o a la montaña? ¿Compro la farmacia o sigo trabajando donde estoy? ¿Me pinto las uñas de color cereza o grosella?

Como véis, todo un repertorio de cosas importantes para elegir. Yo creo que al final no elegí mal del todo. Me fui por ciencias, con lo cual pude estudiar Farmacia en Valencia (bonita ciudad); estuve en una residencia donde conocí a amigas con las que sigo teniendo relación; me casé en Julio, en uno de los días más calurosos de ese año; la nena se llama como mi suegra (hay que tenerla contenta….). Ni playa ni montaña, no hay vacaciones desde que se compró la farmacia. Y las uñas, pues para poder elegir bien, la nena y yo tenemos unos 60 colores distintos (bueno, paramos de contar en 60, creo que después hemos comprado algunos más…..).

No son malas elecciones, a mi parecer. Se podría decir que tengo instinto para elegir lo mejor.

JUAS JUAS, permitidme que me carcajee.

Esa teoría de buena electora queda eclipsada cada vez que me acerco a pagar la compra en el súper.

Da igual que sea un viernes a las ocho de la tarde antes de un puente y que esté todo a rebosar, como si somos cinco personas en todo el supermercado las que estamos comprando. El caso es que tiene que haber al menos dos cajas abiertas para que yo tenga que decidir en cuál de ellas me pongo. Miro, sopeso, observo los carros que hay en cada una de las filas, miro y remiro a la cajera, a ver si parece espabilada.

Da igual. Una vez me coloco en una de las colas, invariablemente, la otra u otras empiezan a avanzar con ritmo, mientras la mía está detenida. Puede ser que al comprador se le haya olvidado algo y tenga que volver a cogerlo, o que una lata de mejillones esté rota y tenga que ir a cambiarla, o que la camiseta que ha cogido para su nene no lleve etiqueta y la cajera se ponga a llamar a su compañera Puri para que vaya a mirarle el precio, o que se acabe el papel de los tickets y tengan que cambiarlo, o que hagan esos cilindros de billetes y los manden por un tubo (¿no os habéis preguntado nunca adónde van esos tubos? ¿Irán cayendo en un cajón donde estará el tío Gilito contando billetes? Uno de los misterios sin resolver del universo.

El caso es, que me ponga donde me ponga, siempre veo cómo avanzan inexorablemente los otros compradores mientras yo sigo en el mismo sitio. No me digáis que eso no me quita toda credibilidad como buena electora.

¿Y si resulta que en vez de farmacéutica tendría que haber sido filósofa? ¿Y si debería haberme ido a estudiar a Zaragoza y haberme casado con un mañico y haberle puesto Pilarica a mi hija?????

Entro en un bucle de sinvivir y pienso: ¿y si toda mi vida he elegido mal? Mira que es fácil ponerse a la cola para pagar, y yo siempre, siempre, me equivoco. Decidme por favor, si os ocurre a vosotros, al menos, a veces, para que no sienta que estoy viviendo una vida prestada, y que no soy quién dice ser. Porfa, please.

Y ahora, os voy a confesar otra cosa. Mentí, sí, mentí en la entrada anterior cuando dije que no iba a hablar de cocina….

¿Cómo pensáis que voy a dejar a mi pobre hijita desamparada? Tengo que hacer campaña para que visitéis su blog y le cliquéis en la publi a ver si se gana unas perrillas, que la factura del horno es imparable…. (es broma, bueno lo de la factura, no, pero lo de que le déis a la publi, sí, no es obligatorio, vaya).

Os enlazaré las recetas más recientes o alguna antigua que haya editado.  Hoy os recomiendo una salada, la ensalada con bacon y nueces, y una dulce reeditada, las tartitas de oreo.

Y no puedo despedirme sin dejar de agradeceros el caluroso recibimiento que me habéis dado. Así da gusto empezar un blog.

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23 pensamientos en “Elecciones

  1. Yo creo que lo de la caja en el súper nos pasa a todos. Es ley de Murphy pura y dura. Lo de los tubos no lo sé. Trabajé de cajera pero el método era más casero. Llamabas a la oficinilla y venían a retirarte la pasta. Un ser humano. Qué aburrido… En esta vida hay que tomar muchas decisiones. Supongo que la forma de saber si hemos acertado es preguntándonos si somos felices con la vida que llevamos. Si la respuesta es afirmativa, “way to go”. Besotes!!!

    • ¡Jo, Álter, me has derrumbado un mito con lo de los billetes. Yo creía que era algo más sobrenatural, jaja.
      Muy buena reflexión lo de si somos felices, llevas toda la razón. Y no, no me puedo quejar, así que supongo que elegí bien.
      Un beso!

  2. ¡¡Ay, María José!! LaS DECISIONES de nuestra vida.
    Todas las decisiones que tomamos desde que tenemos edad para tomarlas y las consecuencias de cada una, es una película en la que el fin lo escribimos nosotros y no siempre es de cuento de hadas.
    Estoy con Álter, si a lo largo de los años la vida te ha compensado con tranquilidad y felicidad, quiere decir que acertaste en las decisiones, si no…es que en algunas nos equivocamos, pero ésas también son precisas para aprender a elegir bien la próxima vez.

    Y lo de la cajera no te preocupes, a todos nos pasa alguna vez. jajajaja

    Besos apretaos.

    • La verdad es que yo no me arrepiento de las decisiones que he tomado. En general creo que he acertado, y si en algo no estoy contenta del todo, prefiero pensar que la alternativa hubiera sido peor, así que me conformo.
      Un abrazo.

  3. Pasa en todos los lugares y a todas las personas…
    ¿Sabes cuándo deja de ocurrir eso? Te lo digo: cuándo dejas de preocuparte o fijarte demasiado en ello.
    Lo he aprendido a mis 60 y no me importa confesarte que yo era de las tuyas, ahora soy de las otras, de las que avanzan en la cola. ¿Porqué? Porque desde que dejé de trabajar se me acabó la inquietud, porque quizás ya he tomado todas las bifurcaciones posibles en mi vida…o yo que sé.
    Bueno, pues bienvenida a la blogocosa.

    Besos

    • Me encanta esa filosofía, la verdad es que muchas veces nos pasan las cosas porque vamos demasiado deprisa. Deberíamos parar un poco y tomarnos un tiempo para pensar que no hace falta llegar a todo, sino disfrutar de lo que se tiene. Si bajáramos un poco el ritmo, estaríamos menos “desquiciados”.
      Besos.

  4. También me pasa!! me desquicia muchísimo (mira que bien traído un guiño al nombre de tu blog, je), ver cómo me equivoco siempre de cola para pagar!!.
    Alguien tiene que acertar, a ver si alguno lee tu blog y nos cuenta el truco.
    En cuanto al resto de elecciones, me ha gustado mucho cómo nos pones un poco en situación con ese repaso. Coincido en varias: ciencias, residencia, boda en julio y muchos colores de pintauñas. ;o)
    Un beso!

    • Pues a ver si se manifiesta el que se pone siempre en la cola acertada, aunque ya María, con el comentario anterior nos ha dado las pistas….
      El poneros en situación es para que vayáis conociendo a esta loca un poquito mejor.
      Un abrazo.

  5. Ya puedes quedarte tranquila, solamente es la Ley de Murphy en acción, y nos pasa a todos, con la cajera del Super, con la cola en los peajes, en caravana en la autopista etc Que me dices cuando vas al Banco o a cualquier Administración a hacer una gestión y hay varios para atender, no sabes cual te puede tocar pero hay uno que es un hijoputa borde, tú vas viendolo y ruegas por favor para que no te toque ese ¿que ocurre? Pues eso, que te toca el borde.
    Me voy a clicarle a tu hija hasta en el avatar si hace falta.
    Muchos besos

  6. Creo que estamos en un bucle. Si a todos los que comentamos aquí nos pasa lo mismo…
    ¡¡Donde están los de la caja que avanza rápido!!
    Dios, que lío… 😛
    Con lo de la publi, cuenta con ello. Siempre lo hago. Ya que no puedo hacerlo en el mío, a todo el que veo le doy.
    ¡¡¡Que hay que pagar el horno!!!
    Besazo hermosa

    • ¡Que se manifiesten los de la cája rápida! ¡Pero ya! Si no, voy a pensar que son espectros o que todo está en mi mente…
      Y sí, dale, dale a la publi, que cada vez que llega la factura de Iberdrola tiemblo…..Jajajaja.
      Un beso.

  7. Siempre siempre siempre me pongo en la caja mala, lo cual me lleva a ponerme de los nervios y empiezo a hiperventilar a la vez que miro el reloj y con el rabillo del ojo a la cajera con ojos de “o avanzas o me abalanzo” y ella cada vez más leeentaaaa y yo cada vez más desesperada jajajajajaajaja
    Sobre el resto de las decisiones no sé si habré o no acertado pero sí te puedo decir que de haber tomado otras decisiones no tendría la familia que tengo 🙂
    Besinos

  8. Yo también me paso la vida eligiendo. El problema es que me he quedado estancado en si me pinto las uñas color cereza o grosella. 😉

  9. Ya ves Mª José, nos pasa a todos. Al principio, y cuando no sabía que era epidemia común, me desesperaba y maldecía mi malísima suerte. Porque lo que me pasaba en la cola del super, me pasaba en los demás ámbitos… Ahora que veo que a todo el mundo le sucede, ya no me preocupa, ja, ja…
    Y estoy de acuerdo con los primeros comentarios: de todo se aprende, de lo mal elegido también. Pero si tu vida es razonablemente feliz, seguro que has tomado la decisión acertada.
    Un abrazo grande.

    • Vaya, creo que al final no se ha entendido mi tono humorístico. Claro que soy razonablemente feliz, evidentemente no creo que haya nadie totalmente feliz, o sí?
      Lo que está claro es que no cambiaría ninguna de las decisiones importantes de mi vida.
      Un besazo.

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